Arvejas y maíz: la rotación que maximiza rendimiento y rentabilidad

La incorporación de arvejas verdes de nueva genética permite a los productores argentinos mejorar la rotación con maíz tardío, aumentar la rentabilidad y aprovechar los beneficios de un cultivo de invierno que deja nitrógeno y humedad en el suelo.
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La llegada de variedades modernas de arvejas verdes, como Carrington, está impulsando un cambio de paradigma en la rotación agrícola argentina. Este cultivo no solo ofrece rentabilidad en diciembre, sino que además mejora el suelo y potencia los rendimientos del maíz tardío.

El Ing. Agr. Marcos Mitelsky y el Ing. Alejandro Bagnolo, asesores de la consultora LMA, destacan que la arveja es clave para una doble producción de granos que asegura ingresos anticipados y prepara el terreno para el maíz con nitrógeno disponible y control de malezas.

Beneficios de la variedad Carrington

Mayor rendimiento frente a variedades tradicionales.

Excelente porte y altura, lo que facilita la cosecha.

Adaptación al norte de Buenos Aires, con siembras en julio y óptima densidad de plantas.

Aporte de nutrientes al suelo, fundamental para el maíz tardío.

Mitelsky señala: “Carrington destaca por su sanidad y facilidad de cosecha. Sembrada con buena fertilización de base, genera hasta 100 plantas por metro cuadrado y deja un suelo enriquecido en fósforo y nitrógeno”.

Rotación arveja-maíz: rentabilidad asegurada

Según Agustín Cantó, de RAGT Semillas, la arveja funciona como un cultivo puente que aprovecha el invierno y libera humedad en capas profundas del suelo, beneficiando al maíz tardío. Esta combinación estabiliza rindes mínimos de 80 quintales por hectárea, además de ofrecer ingresos rápidos en noviembre o diciembre.

Cantó explica: “La arveja consume solo humedad superficial, mientras que el maíz aprovecha la profundidad del suelo. Esto permite una sinergia productiva con resultados consistentes”.

Renovación varietal y oportunidades de mercado

El desafío actual está en reemplazar variedades antiguas por genéticas modernas como Carrington, que mejoran la eficiencia de cosecha y abren puertas en el mercado internacional de arvejas verdes y amarillas.

Cantó agrega: “En Argentina, el 70% del área de arvejas corresponde al mercado verde, y Carrington ofrece genética de última generación para este segmento. Comparada con variedades de hace 20 años, es como pasar de un auto viejo a un Fórmula 1”.

Además, variedades amarillas como Orquesta y Feroe amplían las posibilidades de exportación y reducen costos de producción.


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