Malezas neutrales: el nuevo paradigma para mejorar rindes y reducir agroquímicos
Un proyecto internacional estudia cómo ciertas malezas neutrales pueden convivir con cultivos sin afectar los rendimientos, potenciando la biodiversidad, reduciendo herbicidas y favoreciendo sistemas agrícolas más sustentables.

En un contexto donde la sostenibilidad agrícola se vuelve clave, el proyecto internacional Neutraweed replantea el rol de las malezas dentro del agroecosistema. Coordinado por el investigador Marco Esposito y con participación argentina a través de Aapresid y la UBA, la iniciativa propone integrar al sistema productivo las llamadas malezas neutrales, especies que no afectan los rindes y que incluso podrían sumar valor ambiental y productivo.
¿Qué son las malezas neutrales y por qué importan?
El concepto de Comunidades de Malezas Neutrales (CMN) se basa en la idea de que no todas las malezas son perjudiciales. Algunas, lejos de competir agresivamente con los cultivos, pueden:
- Atraer polinizadores
- Mejorar la estructura del suelo
- Contribuir al control de especies invasoras
- Reducir la necesidad de herbicidas y labranza
Una publicación reciente en Weed Science (Esposito et al., 2024) respalda esta visión, mostrando que las malezas funcionalmente complementarias no sólo no disminuyen los rendimientos, sino que pueden beneficiar la salud del sistema productivo.
Evidencia científica: los casos más relevantes
Los ensayos realizados en distintos países ofrecen evidencia sólida:
- Francia: comunidades dominadas por Stellaria media (capiquí) y Veronica persica no redujeron el rinde de cereales invernales.
- Suecia: estudios a 26 años identificaron especies “benignas” como Polygonum convolvulus.
- Reino Unido: el capiquí fue calificado como “muy deseable” por su rol en la biodiversidad.
- India: la leguminosa Indigofera cordifolia mejoró los rendimientos de mijo y sésamo hasta en un 22%.
La clave no es la cantidad de malezas, sino su composición funcional. Especies no agresivas pueden coexistir sin afectar la productividad, e incluso optimizar el uso de recursos.
Del campo a la decisión: cómo aplicar el modelo
El enfoque de Neutraweed propone dos estrategias complementarias:
1. Diversificar para convivir
Manejo integrado de malezas
Rotación de cultivos
Fertilidad regenerativa
Estas prácticas promueven una mayor diversidad funcional, reduciendo la dominancia de especies problemáticas como Amaranthus o Lolium.
2. Tecnología para decidir
Inteligencia artificial para identificar especies beneficiosas o nocivas en tiempo real.
Robots y drones capaces de eliminar selectivamente malezas problemáticas.
Biotecnología RNAi para silenciar genes en malezas específicas sin dañar el cultivo.
Estas herramientas permiten un manejo de precisión, reduciendo insumos y mejorando la sustentabilidad del sistema.
Neutraweed en Argentina: adaptando el enfoque local
Con el 90% del área agrícola bajo siembra directa, Argentina enfrenta desafíos particulares. A través de la Red de Manejo de Plagas (REM) y el programa Sistema Chacras, Aapresid avanza en la adaptación local de esta propuesta.
“Los resultados de Europa o India no se pueden extrapolar directamente. Es clave seguir investigando las malezas neutrales en nuestro contexto productivo”, explica Lina Bosaz, agrónoma de Aapresid.
En un escenario marcado por la resistencia a herbicidas y el deterioro del suelo, este enfoque representa una oportunidad para combinar eficiencia económica con sustentabilidad ambiental.
Un nuevo modelo para pensar el campo
Más que eliminar a ciegas, Neutraweed propone entender el rol ecológico de cada maleza. Esta perspectiva puede:
- Bajar costos
- Aumentar la biodiversidad
- Reducir el uso de herbicidas
- Mejorar la resiliencia del sistema
“Las malezas pueden ser indicadores de salud del sistema productivo”, concluye Bosaz. La ciencia ya lo avala. Ahora el desafío es llevarlo al lote.

