Investigadores analizan el impacto psicológico del aislamiento en adultos y niños

Científicos marplatenses realizaron un estudio desde los primeros días del Asilamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO).
Investigadores analizan el impacto psicológico del aislamiento en adultos y niños en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

Uno de los resabios de la pandemia, el aislamiento y la crisis económica es el efecto que genera en nuestra conducta, en el comportamiento de cada uno de nosotros y la mirada sobre el otro.

Cuando se dictaba el decreto que marcaba el ASPO cerrábamos la puerta de nuestras casas con nosotros adentro y nos preparábamos para una situación desconocida a escala global. El experimento social, digno de una obra futurista, estaba en marcha hace más de 100 días.

Desde el Instituto de Psicología Básica, Aplicada y Tecnología (IPSIBAT), de la Facultad de Psicología, la Universidad Nacional del Mar del Plata y el CONICET realizaron el Estudio Longitudinal para la Evaluación del Impacto Emocional del Aislamiento Social por COVID-19, que comenzó al segundo día que se decretara el Aislamiento Social.

Este trabajo siguió realizándose, tomando dos nuevas muestras que han permitido evaluar los cambios en los niveles de ansiedad, síntomas depresivos y niveles de afectividad de la comunidad. Para esto, la muestra contó con la participación de más de 14.000 personas en la primera muestra y pese a que fue perdiendo participantes entre las tomas (algo conocido como mortandad muestral), los valores son sumamente considerables para la evaluación de la situación.

El equipo de trabajo está compuesto por los Investigadores CONICET, Lorena Canet Juric, María Laura Andrés, Sebastián Urquijo, Fernando Poó; los Becarios CONICET Macarena del Valle, Juan Ignacio Galli, Hernán López Morales; los Becarios UNMdP Matías Miguel Yerro Avincetto y Rosario Gelpi Trudo; y la Docente Investigadora UNMdP Florencia Bortolotto.

El estudio recibe financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, al resultar seleccionado en el Programa de Articulación y Fortalecimiento Federal de las Capacidades en Ciencia y Tecnología COVID-19.

"Lo que vimos es que hubo cambios en algunas de las dimensiones que estudiamos" nos explica Fernando Poó cuando le preguntamos sobre qué diferencias surgieron de las distintas muestras a lo largo del período de aislamiento. "La depresión, que había aumentado levemente entre las dos primeras muestras se incrementó y con mayor intensidad. Seguimos viendo que el grupo de los más jóvenes (18 a 25 años) son los más afectados y que los mayores de 60 años son los que mejor están, en términos comparativos" describe el profesional.

"Con respecto a la ansiedad se repite el patrón de aumento de los puntajes promedio en todos los grupos de edad. A diferencia del segundo momento, cuando los valores habían disminuido levemente, la ansiedad aumenta en la tercera medición hasta superar los valores registrados al inicio del aislamiento. Vemos una influencia del factor tiempo", aclara.

Por otra parte, en el caso del afecto negativo, también aumenta en la tercera toma y supera los valores iniciales en todos los grupos, excepto en los mayores de 60 años en quienes se mantiene la tendencia observada en la segunda etapa del estudio. Este grupo parece estar menos afectado.

Las condiciones generales, empeoraron. El tiempo prolongado demostró afectar claramente a la población y el trabajo realizado por este grupo de profesionales marplanteses nos deja entender que hay algo que no está bien y que abría que atender.

También elaboraron un estudio para analizar la percepción de padres sobre la experiencia del aislamiento en sus hijos o menores a cargo, a nivel escolar y afectivo.

Los resultados son contundentes. La gran mayoría de los casos declararon que los chicos manifestaron cambios con respecto a su impulsividad, conducta agresiva y regresiones.

Los porcentajes son abrumadores cuando se plantea que los chicos no pueden concentrarse o prestar atención por mucho tiempo, donde los adultos en un 36% manifiestan que esta situación se da más que antes de la cuarentena.
Además, el 47% comenta que los chicos discuten más que antes del ASPO. Otro aspecto que se distingue es que el 39% están demasiado dependientes o apegados a los adultos.