La precariedad que viven los teatristas y la ausencia de políticas culturales

El teatro independiente no ha parado de crecer en Mar del Plata y es un factor clave para el arte y acceso a la cultura de toda la comunidad. No obstante, en los últimos años cuenta con cada vez menos apoyo y fomento por parte de la municipalidad.
La precariedad que viven los teatristas y la ausencia de políticas culturales en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

Los miembros de la Comisión Directiva de la Asociación de Trabajadores del Teatro de la Región Atlántica (ATTRA), Lucila Medjurechan y Leandro González se refirieron a la actualidad de los teatristas independientes de Mar del Plata, cómo atraviesan la crisis y la falta de una política a nivel municipal.

"La pandemia intensificó y visibilizó la precariedad de les artistas independientes como trabajadores de la cultura. Este año es muy difícil porque tal vez ya no está la novedad de la pandemia, parece todo más encaminado pero luego de un huracán que dejó visible lo solitario del rol del artista en esta ciudad", dijo Medjurechan.

González profundizó en el concepto de precariedad y explicó que "en términos laborales, todos esos derechos que debería tener cualquier trabajador, para un trabajador de la cultura no es moneda corriente".

"La actividad depende del quehacer y ese quehacer imposibilitado te deja en exposición todas esas cosas que no tenes", sostuvo y agregó que "nos pensamos como trabajadores de la cultura y pedimos ciertas cuestiones elementales como puede ser una obra social, una fuente mínima de ingreso como puede ser un programa social: el año pasado un artista que no podía trabajar no tenía ingresos para comer".

Medjurechan sumó otra mirada. "Si no estuviera el colectivo de teatristas independientes generando formación en teatro, espectáculos, obras para la infancia la ciudad no contaría durante el año con acceso al teatro. La precariedad no es solo para el artista que no puede vivir porque no hay políticas culturales que garanticen el laburo, sino que tampoco se le garantiza el acceso a la cultura a la comunidad".

Una municipalidad sin política cultural
Durante la pandemia hubo programas nacionales y provinciales. González comentó que el Fondo Nacional de Cultura generó un bono de apoyo solidario para quienes estaban sin trabajar. "Pero recién este año. Fue tardío". La provincia hizo dos concursos para que pudieran participar con distintas creaciones y garantizaba 8 mil pesos. "En ambos casos, el estado garantizó sustento pero propiciando espacios para el fomento de la actividad y eso es una labor del estado".

Sin embargo, advirtió que "en la municipalidad no vemos una política con una orientación clara de qué se quiere a nivel cultural y tampoco vemos proyección. Simplemente ver a la cultura como esta cuestión de museo de lo que se expone en la temporada y pocas cosas más. Durante el año hay poco en términos de gestión".

"No hay un proyecto serio de cultura. Hay ciertas cuestiones que tienen que estar garantizadas y eso tiene que ver con el fomento y con abrir posibilidades para les artistas y para la sociedad", señaló el miembro de ATTRA.

En tanto Medjurechan se refirió a un reclamo que diferentes sectores de la cultura vienen haciendo desde el gobierno de Arroyo. "En los últimos años se incrementó el vaciamiento".

Teatro marplatense

¿Cuáles serían las políticas culturales que incluyan al sector?". "Que el municipio pudiera articular funciones para las escuelas, las sociedades de fomento, generar el acceso a la cultura en distintos puntos de la ciudad y que no sea todo en temporada", respondió Medjurechan.

ATTRA recordó lo sucedido en la temporada con el programa de Plaza en Plaza. La municipalidad contrataba a un grupo de teatro o a una banda para que actuara en una plaza barrial de la ciudad y le aseguraba el pago de siete mil pesos por una función.

"Se pagó después de cuatro meses cuando era una acción para resolver la urgencia ante la necesidad. Muchas funciones se suspendieron y tampoco importaba si el pago era para uno solo (un unipersonal) o para un grupo", explicó Medjurechan y luego recordó que se trató de una alternativa que se generó tras una infinidad de reclamos y reuniones por parte del colectivo. "Es muy poco lo que se consigue y da una sensación de que les artistas están solos. En esta ciudad, hay un momento que es una falta de respeto lo que proponen y cómo lo proponen. Ese es el descontento".

El Colón y el Soriano sin actividad
"A nivel municipal, el teatro Colon no está muy ocupado por teatristas y el Soriano (las salas de Centro Cultural Leopoldo Marechal) está a la vista cómo ha sido gestionado en estos últimos meses", explicó González y Medjurechan añadió: "es impresionante la cantidad de elencos que programaban en el Soriano y que hoy no tienen acceso a otros ámbitos porque las salas independientes no pueden garantizar que toda la gente que está haciendo teatro tenga sala de ensayo y tenga para hacer función".

Entonces hay grupos que se quedaron sin espacio para presentarse. "Eso se va a exponer mucho más porque hay como una explosión después de tanto tiempo con la actividad contenida. Las salas ya están programando el verano y tienen muy poco lugar", dijo González.

En cuanto a la temporada, el dirigente observó que "hay salas que no pueden abastecerse y con un aforo del 50% mucho menos. Pensemos que las salas independientes tienen de treinta a cien espectadores".

Pensarse como comunidad
Durante el aislamiento social más duro que tuvo lugar en 2020, ATTRA desarrolló diferentes acciones para ayudar al sector. "La primera estrategia fue pensarnos en comunidad, en red porque solo con la comisión no se hubiera podido hacer mucho. El bono es el reflejo de toda la comunidad de teatristas de Mar del Plata", comentó en relación a un bono contribución para juntar fondos para los teatristas que no tenían ingresos.

"Todos los compañeros y compañeras aportaron no solo económicamente sino en la logística y la distribución. Eso fue potente", manifestó y aclaró que lo primero que hicieron fue un censo para conocer la situación. Generaron una lista de quienes estaban más necesitados y en paralelo al bono gestionaban ayudas alimentarias.

No obstante, la ayuda no solo fue económica. "la contención fue entre compañeres. Nos acompañamos en otros términos que tenían que ver con preguntar cómo estás y bancar. Y lo mismo sucedió ahora que volvimos a sacar el bono porque a raíz de la vuelta a fase uno hubo un retroceso que afectó mucho".

Las cifras del censo arrojaron que hay dos grandes bloques: uno de teatristas que, además, son docentes de educación formal y otro que se dedica a talleres de teatro. También hay un grupo muy pequeño que su sustento tiene que ver con las obras. Y situaciones más complejas como las personas que hacen espectáculo en la calle.

En total, hay unas trescientas personas que son teatristas independientes, entre diecisiete y veinte centros culturales aunque se observa un crecimiento de los espacios, sobre todo de los más pequeños.