La vida no vale nada en la nueva zona roja

Lo advirtieron trabajadores sexuales que, además, denunciaron que el municipio desconoce sus necesidades y ni siquiera sabe cuántas son. No acatarán la nueva ordenanza. "Para el macrismo somos unas faloperas que venden falopa y para el peronismo somos unas pobres estúpidas".
La vida no vale nada en la nueva zona roja en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

El gobierno del intendente Guillermo Montenegro anunció que en los próximos días la zona roja empezará a funcionar en la avenida 10 de febrero, una arteria que lleva a los cementerios Parque y Colinas de Paz y linda con los barrios Las Canteras, Lomas del Golf y Santa Celina.

Pero la integrante de la Red Nacional por el Reconocimiento del Trabajo Sexual, Victoria Disalvo, aseguró que las trabajadoras sexuales no acatarán la ordenanza y que la nueva zona carece de todo tipo de seguridad. Este grupo, integrado por travestis que se reconocen como trabajadoras sexuales, pretende trabajar en sus casas y denuncia que el municipio desconoce sus necesidades.

Tras el anuncio del gobierno local, Disalvo indicó que "las trabajadoras sexuales hemos decidido, en asamblea, desconocer la ordenanza. Es un predio de doscientos metros donde se agruparían ciento cincuenta personas -eso es terrible también-. Patean el problema para el fondo. En el lugar no hay luces, no hay cámaras de seguridad, ni siquiera una comisaría cerca".

Luego, recordó que cuando se trataba del proyecto de Lauría -Nicolás, concejal que en aquel momento era oficialista y planteaba llevar la zona roja a la calle Canosa detrás del estadio Mundialista- "todo el mundo salió y se indignó. Ahora parece que nadie se escandaliza. El lugar es tierra de nadie. La vida no vale nada ahí".

El sitio se encuentra al lado del cementerio parque. "Nos parece súper simbólico que pongan una zona roja al lado del cementerio para travestis que nos morimos a los 35 años", señaló en relación a la expectativa de vida que tienen las mujeres trans por la falta de acceso a derechos como la salud y el trabajo.

Luego, aclaró que se reconocen como trabajadoras sexuales. "No somos personas en situación de prostitución ni víctimas de trata", dijo y se refirió a la discusión sobre la ubicación de la zona roja. "El proyecto más piola era el que nos reconocía como víctimas", lamentó y agregó: "Para el macrismo somos unas faloperas que venden falopa y para el peronismo somos unas pobres estúpidas".

Si bien las organizaciones de trabajadores sexuales a nivel internacional no están en contra de las zonas rojas y defienden los intereses de las personas que trabajan ahí, desde la red piden la "despenalización del trabajo sexual así podemos ejercerlo en nuestras casas. Eso hoy está prohibido".

La dirigente indicó que cualquier situación en la que amigas se junten a trabajar en una propiedad se considera trata de personas. "Por eso, pedimos las modificaciones a la ley de trata. Que se anule la figura de consentimiento de la prostituta".

zona roja

Derechos y reconocimiento
"Queremos derechos laborales, que nos reconozcan como trabajadoras", aseveró y aclaró que debería habilitarse la figura de "trabajadorx sexual en el monotributo. Poder acceder a una obra social, aportes jubilatorios. Pero sobre todo que la sociedad cambie de paradigma de la misma forma que ocurrió con el aborto y que el trabajo sexual sea entendido como una opción más. También pedimos reparación histórica para las compañeras que han sido detenidas por prostitutas porque hasta el 2018 el trabajo sexual callejero implicaba una contravención con multas y días de arresto. En diecisiete provincias siguen vigentes códigos similares".

En la misma línea advirtió que no quieren que las "rescaten" y tampoco que les instalen baños químicos y luces. "Esas no son nuestras necesidades, son las de los vecinos. Nosotras necesitamos que faciliten herramientas para nuestro cuidado pero no queremos salir del trabajo sino mejorar las condiciones en las que trabajamos".

Al ser consultada sobre qué herramientas necesitan, respondió: "La policía no nos cuida, más presencia policial implica más violencia institucional. El municipio ni siquiera sabe cuántas somos ni qué necesitamos. Podrían empezar a relevar cuáles son nuestras necesidades".

El último eslabón
Dirigentes y vecinos argumentan que alrededor de las zonas rojas hay venta de droga y delincuencia ¿Qué piensan de eso? "Esto es una consecuencia de la Ley anti-trata que cerró todos los lugares puertas adentro. No es nuevo que vengan de la mano. Antes ocurría puertas adentro y no generaba ninguna indignación, hoy molesta porque se ve. Desde la Red no negamos que exista el narco-menudeo, pero bien sabemos que ahí no hay ningún narco, son pibas migrantes tratando de ganarse el pan. Son el último eslabón de una cadena de explotación".

Aunque no se mostró en desacuerdo con quienes trabajen o quieran desempeñarse en la zona roja, insistió: "Queremos la despenalización del trabajo sexual así lo podemos ejercer libremente. Es una decisión que tomamos con nuestro cuerpo y ni siquiera lo ejercemos en la calle si no en un hotel".

Una propuesta cínica
A su vez, la Red Nacional por el Reconocimiento del Trabajo Sexual emitió una declaración luego de conocerse la decisión del intendente. "Hemos solicitado reiteradas veces habiliten zonas cercanas al centro sin frentistas, como las de Luro de Chile hasta Tierra del Fuego, y las distintas calles que se encuentran dentro de la Plaza Rocha. Estas propuestas no fueron consideradas", señalaron.

Desde la red advirtieron que las zonas de trabajo sexual no pueden ser elegidas al azar, mucho menos por personas que no son trabajadores sexuales. "Cada zona responde a diferentes intereses de las trabajadoras y sus clientes. No es lo mismo la avenida Champagnat, donde muchos clientes son camioneros, que la zona de la Vieja Terminal, que cuenta con muchos hoteles transitorios. Las dinámicas de trabajo son distintas".

"Cinco zonas de trabajo sexual con más de 150 trabajadoras sexuales, agrupadas en 200 metros, a las afueras de la ciudad, es una propuesta cínica, que no contempla nuestros Derechos Humanos y debería escandalizar a todas las organizaciones sociales y organismos internacionales dedicados al tema", argumentaron.

El gobierno y el Concejo Deliberante habían acordado trabajar pero se terminó aprobando un proyecto similar a la primera propuesta del oficialismo: "Corrernos hacia las afueras de la ciudad, habilitando detenciones y multas que irán de $123 mil a $617 mil pesos de no cumplir la ordenanza".

La red tomó como ejemplo lo sucedido en Uruguay cerca del año 2000. "Las compañeras agrupadas en AMEPU que se negaban a pagarle la parada a los proxenetas optaron por `caminar` sobre avenidas principales como una forma de no seguir siendo coaccionadas. Esta ha sido una estrategia no sólo de las trabajadoras sexuales, sino de la toda comunidad LBGTINB+ y hasta de nuestras históricas Abuelas de Plaza de Mayo: resistir, no abandonar nuestros lugares y caminar".

"La policía no va a poder pararnos por caminar solo por el simple hecho de ser travestis. Y si así fuese, el Ejecutivo Municipal tendrá que dar explicaciones a las organizaciones mundiales de Derechos Humanos por qué las personas travestis/trans están cayendo presas, sólo por su identidad de género", explicaron.