Las formas de una explotación que no calma ni la pandemia

Un testimonio de que el coronavirus no nos hizo mejores.
Las formas de una explotación que no calma ni la pandemia en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

«Pedidos ya te pide por lo menos dos mil pesos para arrancar el día. Glovo, te cobra mil pesos al mes por el uso de la aplicación», dice Macarena que tiene 24 años y prefiere no revelar su apellido. Ella trabajó para las dos aplicaciones aunque ahora sólo lo hace para la primera.

La pandemia afectó al sector. Al cierre de muchos negocios con los que los deliverys trabajaban se sumó que, por miedo, mucha gente dejó de pedir a domicilio. Macarena dice que hace un mes y medio la situación se normalizó. Lo que no cambió más allá de las protestas, es la forma de trabajo.

Eso viene generando protestas de los trabajadores que según el Sindicato de Cadetes, Motoristas y Mensajeros (Sicamm) son entre 700 y 800. Alan Veltri, el titular del gremio sostuvo que la precarización empieza con el hecho de los repartidores son monotributistas y enumeró las razones de los últimos paros: el precio base que pagan por cada pedido es muy bajo, también lo que abonan por cada kilómetro, las distancias son largas y los trabajadores no tienen ART, entre otras cuestiones.

El único interlocutor que tiene el sindicato es un representante de Glovo. En las otras empresas nunca nadie los atendió. Es decir que cuando hay un conflicto laboral, no existe ninguna posibilidad de diálogo.

1. En Pedidos Ya, el delivery -el chico, la chica, el chique que va en moto o bicicleta a hacer el reparto- necesita dos mil pesos más todo lo que tenga que invertir en el mantenimiento de su vehículo. Los que trabajan con Glovo quizás arrancan con menos plata y, además, muchas veces tiene que cobrar el envío. El problema es que si ese dinero no lo depositan rápido, la empresa les cierra la cuenta. "Lo toman como que te quedaste con su plata", dice Macarena. Después estás unos días sin trabajar.

2. Ninguna de las aplicaciones, a las mencionadas se suma Rappi, paga a los deliverys el alcohol en gel, los guantes, el barbijo ni nada que se relacione con las medidas de seguridad sanitaria que los trabajadores deben cumplir en plena pandemia.

3. A Macarena le pagan 55 pesos por cada pedido. Y una vez que pasó las quince cuadras, le pagan un extra de 25 pesos por kilómetro. Y hay premios. En una semana que está pronosticado que habrá lluvias, a quienes trabajen entre las 20 y las 24, les darán un plus de treinta pesos por pedido. A las aplicaciones les cuesta conseguir gente que trabaje de noche.

4. Pero se puede ser más perverso. A los trabajadores los clasifican en un ranking: del uno al seis. El que está en los primeros tres lugares elige el horario en que trabaja y cobra un poco más. Pero en cualquier momento puede caer y quedar del cuatro para bajo, lo que significa, al menos una o dos semanas trabajando de noche.

5. El ránking se actualiza cada semana. Depende de no loguearse (registrarse en la aplicación) ni un minuto tarde. Para los que trabajan de 11 a 16, por ejemplo, loguearse a las 11,01 sería llegar tarde.

6. El otro dato que miran es la cantidad de pedidos que rechazan. Macarena dice que un domingo de lluvia le pueden entrar doce pedidos y tiene que aceptarlos todos sino corre riesgo de perder ranking. El problema es para el que trabaja en bicicleta. Le puede tocar un pedido a veinte cuadras, otro a cincuenta y un tercero a treinta.

7. Hace un par de semanas Macarena tuvo un problema con la cuenta, estuvo unos días sin trabajar y pasó al puesto cuatro. Le tocó trabajar de 20 a 24. No rechazó un solo pedido y cada día se logueó media hora antes de la entrada. "Yo trabajo más tranquila de día. De noche hay zonas donde no podés meterte", dice.

8. Ella tiene compañeros a los que les han robado y otros a los que les hacen pedidos de comida, van la compran, gastan los dos mil pesos y cuando llegan a entregarla, resulta que el domicilio no existe. Hay locales como Mc Donalds que no les devuelven la plata. Y Pedidos Ya tarda algunos días en reintegrarla.

9. A los trabajadores que se adhieren a los paros o protestas y las app los detectan, no los dejan trabajar y, claro, pierden puntos en el ránking. Y otra vez, al menos por unos días, ganan menos y quedan más expuestos.