Las necesidades de un comedor que atiende a más de 200 chicos

Está en el barrio 2 de abril y cada vez les cuesta más conseguir alimentos porque no depende de ninguna organización. En 2020, en el pico de la pandemia atendieron a más de noventa familias y creen que este invierno será peor.
Las necesidades de un comedor que atiende a más de 200 chicos en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

Marcela es el alma mater del merendero y comedor "Soldaditos de Jesús" que funciona en el barrio 2 de abril hace dos años de forma independiente. No pertenece a ninguna agrupación ni movimiento político y eso supone que las dificultades sean más grandes.

No obstante, atienden a 82 familias y más de 200 chicos. "Sin organización se dificulta buscar alimentos. Ellos te dan los recursos, el gas, la verdura, lo fresco, lo seco, leche, chocolate. Todo te dan", explicó Marcela y agregó que si alguien quiere comunicarse puede hacerlo a través de Facebook.

El comedor funciona en la casa de Marcela donde vive con cinco de sus seis hijos y eso hace que si bien muchas mujeres del barrio se ofrecen a colaborar, no puedan por razones relacionadas con el espacio y la privacidad. Entonces solo puede trabajar con una colaboradora, Gisella y necesitan un lugar para seguir funcionando.

"Cuando funcionaba de manera presencial, los chicos y las familias muchas veces juntaban lo que sobraba y se lo llevaban para los que habían quedado en la casa y no venían", sostuvo y agregó: "entonces decidimos darles viandas para todos o, por ejemplo, les damos los fideos y salsa de tomate para que los cocinen ellos".

En el peor momento de la pandemia llegaron a atender a más de 90 familias. "La gente se quedó sin trabajo el año pasado. Llegamos a entregar 386 platos de comida. Calculo que este invierno va a ser peor".

"La mayoría de la gente de los vecinos son changarines. Trabajan en pintura, albañilería, jardinería, cuidan gente y limpian por hora. Está el que realmente lo necesita. Tenes el que viene porque fue a trabajar pero la plata no le alcanzó y tenes el que va a pedir porque va el otro. Yo no le puedo negar un plato de comida a nadie", manifestó.

El proyecto del comedor es construir una cocina comunitaria y que todos los que quieren colaborar puedan hacerlo. Así el trabajo no recae solo sobre Marcela y Gisella.