Devoción y fe en Mar del Plata por la Virgen de Lourdes
Miles de fieles participaron de la fiesta de la Virgen de Lourdes en Mar del Plata, con misa, procesión y una bendición especial para el puerto y sus trabajadores.

Miles de fieles se congregaron, como cada año, en la gruta de Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en el puerto de Mar del Plata, para participar de una celebración marcada por la fe, la oración y el encuentro comunitario. La festividad coincidió además con la Jornada Mundial del Enfermo, lo que le otorgó un sentido especial de esperanza y consuelo.
La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ, y concelebrada por numerosos sacerdotes de la diócesis. Durante la homilía, el prelado invitó a los presentes a profundizar en el ejemplo de María, destacando que la humildad y el servicio son valores inseparables en la vida cristiana.
Al reflexionar sobre el Magníficat, el obispo recordó que Dios “miró la humildad de su servidora” y subrayó que la Virgen es modelo de entrega silenciosa. En ese marco, evocó las apariciones marianas en Lourdes y resaltó que María se manifestó a Bernardita, una niña sencilla y desconocida, como signo de que “Dios elige a los pequeños”.
Monseñor Giobando también señaló que la fe no debe vivirse solo en los momentos de dificultad. Invitó a los fieles a acercarse a Dios no únicamente para pedir, sino también para agradecer, promoviendo una relación constante y profunda con la fe, más allá de lo extraordinario.
Durante su mensaje, el obispo definió al santuario de Lourdes como “una usina”, un lugar donde los creyentes “cargan energía espiritual”, encuentran sanación corporal y espiritual, y fortalecen los lazos comunitarios. Recordó además el pedido de la Virgen a Bernardita de rezar por los pecadores e invitó a confiar en Cristo como agua viva, símbolo central de la devoción de Lourdes.
La celebración culminó con la tradicional procesión por las calles del puerto, un momento especialmente emotivo en el que se rezó por los pescadores y marineros fallecidos. Finalmente, el obispo impartió una bendición especial sobre el puerto y toda su actividad, encomendando a la protección de la Virgen a quienes trabajan en el mar y a sus familias.

