El obispo destacó en Jueves Santo que amar es servir
En el Jueves Santo, el obispo destacó que el amor verdadero se expresa en el servicio y convocó a vivir la fe con humildad y compromiso comunitario.

En el marco del Jueves Santo, el obispo diocesano presidió la Misa de la Cena del Señor en la Catedral, una de las celebraciones más significativas de la Semana Santa. Durante la liturgia, se conmemoró la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, junto con el tradicional gesto del lavatorio de los pies, símbolo de humildad y entrega.
En su homilía, el obispo invitó a la comunidad a redescubrir el sentido profundo de estos días, subrayando que no se trata simplemente de jornadas de descanso, sino de un tiempo de oración, encuentro con Dios y celebración compartida. En ese sentido, destacó que la Semana Santa es una respuesta al amor de Dios, un llamado a vivir la fe de manera más consciente y comprometida.
Al reflexionar sobre el Evangelio, puso el foco en el gesto de Jesús durante la Última Cena, cuando lavó los pies a sus discípulos, incluso a Judas. Se trata de una acción que en su contexto histórico estaba reservada a los esclavos, y que hoy interpela por su profundidad. Según explicó, este gesto implica un despojo interior, una actitud de humildad tanto para quien sirve como para quien se deja servir, y revela que la verdadera grandeza está en el servicio.
El obispo también profundizó en el significado de un amor que trasciende la muerte, recordando que Jesús amó “hasta el fin”. Este amor, explicó, no se limita al momento de la cruz, sino que se proyecta en la resurrección y en una vida plena, iluminada por la esperanza pascual. Se trata de un amor activo, concreto y comprometido, que invita a transformar la vida cotidiana.
Otro de los ejes de la homilía fue la imagen de las manos de Jesús, descritas como creadoras, sanadoras, perdonadoras y fuertes. En la Cena, esas manos toman el pan y el vino para convertirse en signo de entrega total, reforzando la idea de que la autoridad de Cristo no se basa en el poder, sino en el servicio humilde.
Durante la celebración del lavatorio de los pies, el obispo remarcó que este gesto no debe quedar solo en lo simbólico, sino que tiene consecuencias concretas en la vida diaria. Una comunidad que vive este mensaje es aquella que pone en práctica el mandamiento del amor, construye vínculos desde la fraternidad y se aleja de la lógica de la ambición. En ese marco, sintetizó el mensaje en una frase clave: amar es servir.
Asimismo, hizo referencia a la importancia de acompañar a los sacerdotes, reconociendo que se trata de una vocación que enfrenta desafíos en el contexto actual. Señaló que muchas veces existe incomprensión o cuestionamientos, pero reafirmó que su misión es representar a Cristo en medio de la comunidad.
Finalmente, invitó a los fieles a sostener a los sacerdotes con cercanía y oración, para que puedan vivir su vocación con alegría, confianza y generosidad. El mensaje dejó una idea central que atraviesa toda la celebración del Jueves Santo: la fe se expresa en gestos concretos de servicio y amor hacia los demás.
