La Mar del Plata que quieren los constructores
Obras de escala y arquitectura internacional. Una ciudad cada vez más partida y sin planificación. Los empresarios definen el presente y el futuro mientras la desigualdad crece.

Florencia Miconi, Ceo de la firma constructora IMASA S.A. y presidenta del Centro de Constructores defendió las “obras de escala” con “arquitectura internacional” en Mar del Plata y la revalorización del patrimonio. Fue durante gran parte del diálogo que mantuvo con el programa Hablemos Claro que conduce Daniel Alvarez por el stream de canal 8.
La empresaria describió el trabajo de IMASA. LA firma funciona como constructora para obras de terceros que desarrollan proyectos y la contratan para la ejecución de la obra. Y puso como ejemplo a la torre Unkanny, un diseño del estudio del arquitecto Carlos Ott, en conjunto con el estudio Mariani Perez Maraviglia Cañadas o el caso del Maral Explanada, conocido como las torres de Pelli. Al mismo tiempo, IMASA tiene proyectos propios como la torre de 35 pisos en la manzana delimitada por Aristóbulo del Valle, Alem, Gascón y Falucho o el Distrito de Arte y Diseño (DAD) que se está construyendo en Edison y Juan B Justo.
“Para Mar del Plata es muy bueno tener obras de escala que traigan arquitectura internacional”, dijo y valoró que se recupere el patrimonio histórico.
No obstante, Miconi mostró cierto enojo. “Mientras el patrimonio histórico está abandonado, al borde del derrumbe, nadie dice nada pero basta que venga un privado para hacer un espacio gastronómico como el caso de Mostaza o comercial como Open Sport o un edificio en altura que pone en valor el patrimonio donándolo como espacio cultural como Unkany, o integrándolo como unidad funcional como Malecón Varese o como Amenitie como hizo Dumbledor Playa Chica para que uno encuentre la resistencia de algunos sectores de la sociedad que yo creo que son minoritarios pero ruidosos que se oponen y dicen que están desnaturalizando el patrimonio”.
Sin embargo, con ninguno de los proyectos que enumeró Miconi hubo una resistencia activa. Tampoco con otros que, si bien no intervinieron patrimonio histórico, sí se instalaron y usufructúan espacios que son de todos los marplatenses como Kentuky en plena plaza España o Dandy en el Centro Cultural Terminal Sur.
Sí hubo resistencia, tanto durante el tratamiento en el Concejo Deliberante por parte de los vecinos como después cuando se sumaron otros actores de la sociedad civil como Mirada Ciudadana y Surfrider, con la torre de 35 pisos. De hecho, el tema terminó en la justicia que dictó una medida cautelar que por ahora detuvo el proyecto.
A nadie se le ocurriría demolerlo
Más tarde, Miconi explicó que el patrimonio surgió en la época en que la aristocracia porteña venía tres meses a veranear a Mar del Plata y hoy ya no lo hace. “Es importante refuncionalizar ese patrimonio, conservarlo, ponerlo en valor porque cuando es un nido de ratas o un juntadero de excremento de palomas no le sirve a la ciudad como imagen ni le sirve a ese patrimonio”.
A su vez, indicó que revalorizarlo con proyectos que incorporan arquitectura internacional “es muy valioso” y continuó: “Uno pone como ejemplo a Camboriú, Punta del Este, San Pablo, Miami, Dubai, pero también uno puede ir a Londres, que es una ciudad con una historia que no podemos cuestionar, y ver lo que fue el famoso huevo de Foster al lado de un patrimonio histórico”.
Además, a los dueños de esos patrimonios “se los pone en una encrucijada. Muchos no los pueden mantener”, advirtió y descartó que alguien quiera demolerlos. “A nadie se le ocurriría en 2025 tirarlos abajo como podía ocurrir en la década del 60 que se privilegiaba que más gente acceda a un departamento, el turismo social que también fue un fin valuable (SIC) en su momento, época en que se vendían edificios enteros en cien cuotas sin interés”.
La CEO de IMASA señaló que la generación actual de los constructores y desarrolladores quiere mantener el patrimonio histórico e incorporarle patrimonio de calidad: “Los edificios que venimos viendo en Mar del Plata incorporan diseño y arquitectura de vanguardia”.
Las leyes lo contemplan
También lo fundamentó desde el punto de vista legal. “Hay ordenanzas vigentes hace décadas que autorizan a pedir indicadores especiales cuando las parcelas tienen más de media manzana o patrimonio histórico. El legislador lo hizo para ponerlo en valor”.
Al mismo tiempo, hay leyes que contemplan la regulación de compensaciones urbanísticas que nunca se aplicaron. Las compensaciones son una figura mediante la cual por cada piso de más que se construye, se cobra una penalidad que debería distribuirse con un sentido de equidad respecto del resto de la población. Por ejemplo: la construcción de una cloaca o agua corriente donde sea necesario.
La ordenanza 25115, vigente desde 2021, establece que debe conformarse una comisión para crear un régimen de compensaciones pero el Concejo Deliberante no la crea en una ciudad que parece necesitarlas. Hace algunos días, la red Mar del Plata Entre Todos presentó un nuevo informe en el que revela que creció la pobreza multidimensional y uno de cada tres hogares de la ciudad tiene múltiples carencias.
Las excepciones al COT, las compensaciones, entre otros, son temas en los que el intendente de turno, en este caso Guillermo Montenegro, suele imponer mediante la mayoría automática que ostenta en el Concejo Deliberante.
¿La sombra no afecta a los balnearios?
Otro fundamento que utilizó Miconi para defender las obras de envergadura es que la mayoría son entre el Torreón del Monje y Playa Chica donde el cono de sombra no afecta a ningún balneario. Pero, aunque Miconi no lo dijo, afecta al paisaje. Y, aunque Miconi tampoco lo dijo, los vecinos también se quejan por el impacto ambiental y las irregularidades administrativas
La constructora reconoció que la cautelar que dictó la justicia y detuvo la construcción de la torre no es “grata” y remarcó que “Mar del Plata se merece tener obras de escala” que la pongan en la “agenda internacional”.
Las obras de escala, luego, se componen de departamentos a los que puede acceder un porcentaje muy bajo de la población. Los datos del censo 2022 son elocuentes: en Mar del Plata hay unos 142 mil inquilinos y más de 86 mil viviendas ociosas.
Mar del Plata merece, por lo menos, un debate en el que estén representados todos los sectores y que parta de la pregunta sobre qué modelo de ciudad se pretende y qué se hará con los excluidos porque siempre los hay.
El que plantean los constructores parece ser solo para ciudadanos que tienen una capacidad de consumo alta. Como hace años que los gobiernos locales no planifican la ciudad y tampoco gestionan, casi todo termina en manos de los privados y el modelo que pregonan es el que se impone.

