Mar del Plata vivió la procesión de San Salvador con un fuerte mensaje laboral
Con una multitud de fieles y autoridades, la procesión de San Salvador en Mar del Plata cerró los festejos del santo patrono de los pescadores con un fuerte mensaje por el trabajo y la producción.

La procesión de San Salvador volvió a convertirse en uno de los momentos más significativos del calendario religioso y social de Mar del Plata, al cerrar la 98° edición de los festejos en honor al santo patrono de los pescadores. La celebración se desarrolló en el marco de la 44ª Fiesta Nacional de los Pescadores y reunió a fieles, trabajadores del puerto y autoridades locales.
El acto fue presidido por el obispo diocesano, Monseñor Ernesto Giobando, acompañado por el párroco de la Sagrada Familia, Miguel Cacciutto, y el presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores, Vicente Galeano.
Cientos de personas acompañaron la imagen del santo por la calle Magallanes, en una caminata cargada de emoción y simbolismo. La primera parada tuvo lugar en la Prefectura Naval Argentina, donde el obispo bendijo a la institución y elevó una oración por quienes custodian el mar argentino y protegen la labor pesquera.
En el Monumento al Pescador, se realizó una ofrenda floral en memoria de todos los trabajadores fallecidos en el mar, un gesto que reforzó el carácter profundamente humano y comunitario de la celebración.
Procesión náutica y homenaje a los caídos en el mar
Uno de los momentos más conmovedores fue la tradicional procesión náutica. Desde la Banquina, la imagen de San Salvador fue embarcada y recorrió las aguas a bordo del buque pesquero Lekhan 1. Allí se rindió homenaje a los pescadores fallecidos durante su labor.
Posteriormente, la procesión ingresó a la Base Naval Mar del Plata, donde se realizó un sentido tributo a los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan, con honores de la Fuerza de Submarinos y el lanzamiento de una corona de laureles al mar.
Trabajo y producción como ejes centrales
Ya en tierra, Monseñor Giobando bendijo los frutos y las artes de pesca, y dejó un mensaje con fuerte contenido social y económico.
“El puerto no es solo un lugar turístico, es principalmente un lugar de trabajo”, afirmó, destacando el esfuerzo diario de los pescadores y sus familias.
El obispo remarcó los desafíos laborales y productivos que atraviesa el sector:
“Tenemos que rogar para que en la Argentina haya trabajo y que la producción dé un buen rédito para quienes ponen el hombro y laburan cada día”, expresó ante los presentes.
También valoró el rol de las familias, subrayando que la pesca no es solo un oficio individual, sino una tarea compartida por quienes esperan en tierra.
La procesión contó con la participación del intendente Agustín Neme, autoridades portuarias, representantes de fuerzas armadas, organismos nacionales, instituciones educativas y entidades intermedias de la ciudad.

