Mas del 70% no completa las cuatro comidas en la periferia

Un relevamiento anual trazó un diagnóstico crudo de la realidad de los barrios alejados del centro en Mar del Plata y Batán.
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La vulnerabilidad social en las zonas más alejadas es “una condición estructural que se agrava año tras año”. La conclusión se desprendió de un relevamiento elaborado por la concejalía de Diego García de Unión por la Patria y espacios comunitarios, clubes, comedores e iglesias en 30 barrios de Mar del Plata y Batán.

El trabajo tuvo lugar entre diciembre de 2024 y el mismo mes de 2025 en 1507 hogares de los barrios: Pueyrredón, Parque Peña, Libertad, Las Heras, Parque Camet, Constitución, Termas Huinco, 2 De abril, Hipódromo, Bosque Grande, Belisario Roldán, Parque Palermo, Playa Serena, San Martín, Florencio Sánchez, Nuevo Golf, Los Pinares, Aeroparque, López de Gomara, Juramento, Cerrito Sur, Alfar, Santa Isabel, General Belgrano, Florentino Ameghino, San Jorge, Las Américas, Las Canteras, Parque Hermoso y Las Dalias, Estación Chapadmalal y Villa Gustava de la ciudad de Batán.

La mayoría de los hogares relevados mediante encuestas que tuvieron una periodicidad trimestral, está compuesta por familias con niños, niñas y adolescentes. Hay una fuerte presencia de mujeres a cargo de las tareas de cuidado y trayectorias laborales atravesadas por la informalidad y la desocupación.

Alimentación deficiente

El dato más preocupante se relaciona con la situación alimentaria: el 73 % de las familias no logra completar cuatro comidas diarias, y “el consumo de alimentos básicos como carnes, frutas y verduras es insuficiente y discontinuo”. 

En promedio, consumen verdura 3,6 días a la semana (un día por medio aproximadamente); fruta 3 días por semana y solo 2 días algún tipo de carne (ya sea vacuna, bovina, aviar o pescado).

“Esta realidad se vincula directamente con la falta de empleo, los bajos ingresos y la creciente dependencia de prestaciones sociales para garantizar la subsistencia cotidiana”, declaró el concejal.

Desocupación y empleo de baja calidad

La desocupación alcanza a seis de cada diez personas. Parte importante de quienes trabajan lo hace por cuenta propia, en condiciones precarias o de subsistencia. Los porcentajes varían entre el 25 y el 34%. El acceso al empleo formal es mínimo, y solo una porción muy reducida cuenta con trabajo en relación de dependencia: entre el 3 y el 10%. Una situación que impacta en “los ingresos, la estabilidad económica y el acceso a derechos”.

Salud

Solo el 22% tiene obra social o prepaga mientras que el 78% restante no tiene ningún tipo de cobertura médica y depende del sistema público. El 69% se ha hecho algún tipo de control en los últimos dos años. El 26% hace más de dos años y el 5 hace más de diez lo que configura un “riesgo para la detección temprana de enfermedades y la continuidad de tratamientos”.

El estudio reflejó que más de la mitad de los hogares, un 54%, percibe la AUH (Asignación Universal por Hijo) y el 42% accede a la Tarjeta Alimentar: “Las políticas públicas siguen cumpliendo un rol central frente al deterioro de las condiciones económicas y del tejido social. Sin embargo, se advierte que estas herramientas resultan insuficientes frente al avance de la precarización laboral y el aumento sostenido del costo de vida”.

Personas que requieren cuidado 

Además, en uno de cada cinco hogares viven personas con discapacidad y crece el número de adultos mayores que requieren acompañamiento, atención en salud y apoyo económico. En muchos casos, la falta de acceso a trámites y políticas específicas profundiza las desigualdades.

“El relevamiento confirma algo que vemos todos los días en el territorio: la desigualdad se profundiza en los barrios más alejados de nuestra ciudad. Este tipo de trabajos es una herramienta clave para planificar políticas públicas con anclaje en datos reales y no en discursos. Tenemos que trabajar para revertir estos indicadores y construir un Estado municipal que llegue de verdad a cada barrio y a cada vecino”, afirmó García.

Las conclusiones son claras: la combinación de desocupación, informalidad laboral, déficit alimentario y debilitamiento de las políticas públicas está empujando a miles de familias a depender cada vez más de los espacios comunitarios para sostener su vida cotidiana. Frente a este escenario, resulta urgente que el Estado recupere un rol activo en la implementación de políticas integrales que garanticen condiciones dignas de vida, empleo, salud y alimentación para todos los vecinos y vecinas de General Pueyrredon.


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