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El Concejo Deliberante de General Pueyrredon aprobó por unanimidad una ordenanza que regula el uso de celulares en las escuelas secundarias municipales, con el objetivo de mejorar la atención en las aulas y promover un aprovechamiento responsable de la tecnología con fines educativos.

La iniciativa fue presentada por la presidenta del bloque de Unión por la Patria, Mariana Cuesta, y establece que los teléfonos celulares deberán permanecer guardados durante la jornada escolar. Solo podrán utilizarse cuando un docente lo disponga como parte de una actividad con propósitos pedagógicos.

La nueva normativa establece reglas claras para el uso de dispositivos móviles dentro de las instituciones educativas municipales.

Entre sus principales puntos se destacan:

  • Los celulares deberán permanecer guardados durante la jornada escolar.

  • Solo podrán utilizarse cuando un docente lo autorice con fines pedagógicos.

  • Se desarrollarán jornadas de formación sobre bienestar digital destinadas a estudiantes, docentes y familias.

  • La Secretaría de Educación municipal realizará evaluaciones periódicas para medir el impacto de la medida.

El objetivo es que la tecnología deje de ser un elemento de distracción y se convierta en una herramienta que acompañe los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Mariana Cuesta: "Para aprender primero hay que poder prestar atención"

Tras la aprobación del proyecto, la concejala Mariana Cuesta explicó que la iniciativa responde a la creciente evidencia sobre el impacto de las distracciones digitales en el ámbito escolar.

"Durante muchos años creímos que incorporar más tecnología era, por sí solo, una mejora para la educación. Hoy la evidencia muestra que no alcanza con tener más pantallas: la tecnología mejora los aprendizajes cuando tiene un propósito pedagógico claro", sostuvo.

Además, remarcó que la escuela enfrenta el desafío de competir permanentemente con las notificaciones, las redes sociales y otras aplicaciones diseñadas para captar la atención de los estudiantes.

"Para aprender primero hay que poder prestar atención. Hoy la escuela compite todo el tiempo con notificaciones, redes sociales y aplicaciones diseñadas para captar nuestra atención. Por eso creemos que era necesario establecer reglas claras para el uso de los celulares durante las clases", afirmó.

Una medida respaldada por datos nacionales

La ordenanza se suma a una tendencia que ya impulsan once jurisdicciones argentinas, donde existen regulaciones para ordenar el uso de teléfonos móviles en establecimientos educativos.

Entre los fundamentos del proyecto se citan estudios nacionales e internacionales sobre el impacto de las pantallas en el aprendizaje.

Un informe de Argentinos por la Educación, elaborado a partir de los resultados de las pruebas PISA, señala que:

  • El 54% de los estudiantes argentinos reconoce distraerse con su propio celular durante las clases.

  • El 46% afirma distraerse por el uso del celular de sus compañeros.

A su vez, un relevamiento reciente indicó que el 59% de los alumnos de tercer grado de primaria ya posee un teléfono celular propio, lo que evidencia la creciente presencia de estos dispositivos desde edades tempranas.

Tecnología con un propósito educativo

Desde el bloque impulsor aclararon que la ordenanza no prohíbe el uso de la tecnología dentro de las escuelas.

Por el contrario, establece que los dispositivos podrán utilizarse cuando formen parte de propuestas pedagógicas diseñadas por los docentes y promueve espacios de formación sobre ciudadanía digital, bienestar digital y uso responsable de las herramientas tecnológicas.

"Esto no es una discusión sobre celulares. Es una discusión sobre cómo ayudamos a que los chicos aprendan más y mejor. Cuando un docente necesita usar tecnología para enseñar, la ordenanza lo permite. Lo que buscamos es que el celular deje de competir con la clase y vuelva a ser una herramienta para aprender", expresó Cuesta.

Evaluación y seguimiento de la ordenanza

Uno de los aspectos innovadores de la iniciativa es la incorporación de un sistema de evaluación permanente.

La ordenanza encomienda a la Secretaría de Educación del Municipio la realización de relevamientos periódicos entre estudiantes, docentes, directivos y familias para analizar el impacto de la medida sobre los aprendizajes, la convivencia escolar y el bienestar digital de la comunidad educativa.

Los resultados permitirán introducir modificaciones si fueran necesarias para mejorar la implementación de la normativa.

"También quisimos que la ordenanza no termine el día de su aprobación. Por eso incorporamos un sistema de evaluación que nos permita medir los resultados, escuchar a docentes, estudiantes y familias, y hacer los cambios que sean necesarios. Las mejores políticas públicas son las que se animan a evaluarse", concluyó la edil.

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