Un ataque a los derechos de los trabajadores
Así describió a la reforma que impulsa el gobierno de Milei, el abogado laboralista Fernando Forio. Advirtió que no generará más empleo, que no es moderna y analizó los aspectos más críticos.

El gobierno de Javier Milei pretende que la reforma laboral que impulsa se apruebe este miércoles 11 de febrero en la Cámara de Senadores. Así, se habilitaría la extensión de la jornada laboral a 12 horas y se abarataría el costo de las indemnizaciones por despido, entre otras cuestiones que afectarían a los trabajadores.
En el monto de las indemnizaciones no se calculará el aguinaldo, las vacaciones, premios ni otros beneficios y se podrán pagar hasta en 12 cuotas. Aquellas que surjan de juicios laborales se actualizarán por inflación más un 3% anual cuando en la actualidad el ajuste queda a consideración del juez.
Al mismo tiempo, se crearía un Fondo de Asistencia Laboral (FAL), sistema similar al aprobado por la ley que la justicia laboral declaró inconstitucional. Los empleadores podrían aportar el 3% del salario de su personal a una cuenta que se utilizaría para pagar indemnizaciones. El fondo es optativo aunque el aporte se compensaría con descuentos en el pago de cargas sociales lo que impactaría en el sistema de previsión social.
En la reforma, el abogado laboralista Fernando Forio, que dialogó con Región Mar del Plata, observó un ataque a los sindicatos y los derechos de los trabajadores “como no pasó desde la dictadura militar” ya la jornada de jornada de trabajo y las indemnizaciones le sumó otros puntos como las remuneraciones y la protección contra el despido arbitrario.
“Hace más de 120 años que se conmemora a los Mártires de Chicago y en el país se estableció la jornada de 8 horas en 1929, gobierno de Hipólito Yrigoyen”, dijo respecto de que la extensión a doce horas diarias que guarda la reforma.
Luego, se refirió a las indemnizaciones. “El artículo 14 bis dice protección contra el despido arbitrario. La ley de contrato de trabajo del año 74 establece todas las causas de despido, hasta si estás enfermo crónicamente tenés un período de reserva de puesto y después quedas despedido y no sale nada. Si robaste, si se muere el empleador y queda extinto el contrato no lo tiene que pagar. Pero hay una protección para el caso que quieran echar por echar ¿Por qué? En realidad, no se protege a un trabajador si no a un proyecto de vida, una familia, a los hijos que van aun colegio y tienen un futuro en base a ese trabajo”.
Las maneras de protegerlo son dos. “Prohibiendo el despido sin causa que es como pasa con los trabajadores del estado o haciendo que sea dificultoso: el que quiera sacarse a un trabajador de encima tiene que pagar una indemnización. Pero quieren abaratarlo para que en esta crisis los que cierran no tengan que pagar tanto y para disciplinar al resto”.
Nadie habla de lo que pasa con el trabajador
Hay otro concepto que se intenta instalar que es el de la industria del juicio como si los trabajadores fueran una fuente de generar litigios. “Siempre se habla de cuánto le sale al empleador un juicio. Nunca de lo que pasa con ese trabajador cuando deja de percibir su única fuente de ingreso”.
Muchas veces no es solo el trabajador el que depende del salario sino los hijos, la familia. “Tratan de que el empleador lo pueda echar de la noche a la mañana y le salga más barato. Mientras tanto la preocupación es cuánto le sale no el perjuicio para el trabajador y la familia siendo que es el eslabón más débil y la ley, la constitución y los tratados internacionales tienden a protegerlo”.
Forio profundizó y cuestionó el mito de la industria del juicio. “Hay más o menos 35 millones de trabajadores y trabajadoras. Más del 45 o del 50%, según algunas estadísticas trabajan de manera informal (o están registrados por menos horas o no les pagan en blanco las horas extras). Más de veinte millones podrían reclamar y hay un 2% de litigiosidad, el 98 restante no reclama”.
Más tarde, puso como ejemplo a los bancos que inician acciones legales contra los cientos de clientes que tienen hipotecas con morosidad y calculó que deben llegar a tribunales el 90% de las veces. “No decimos que hay una industria del juicio por parte de los banqueros”, dijo y agregó: “Hay una estigmatización hacia los derechos laborales”.
“¿Cuántos negocios cerraron por un juicio laboral y cuántos por la crisis económica?”, se preguntó y contestó: “A los negocios no los funden los trabajadores, los funden las crisis”.
Modernización y más trabajo
El abogado advirtió que la reforma laboral “va contra la clase trabajadora”. Por eso, se la quiere maquillar y la presentan con términos como modernización. “Siempre que han pretendido quitar derechos utilizan eufemismos”.
También desmintió que los convenios colectivos de trabajo no se hayan modernizado desde 1975. “El derecho laboral es dinámico. Los convenios colectivos de todos los sectores han tenido reformas continuas”.
A su vez, cuestionó la reforma porque se supone que es más moderna pero no contempla el trabajo de plataformas. “Quedan excluidos. No considera trabajadores ni a los de Pedidos Ya ni a los de Uber ni a los de ninguna aplicación que cada vez cuentan con más trabajadores”.
Hay otro aspecto que deja en claro que no es más moderna. Tampoco regula el tele trabajo o home office “que tuvo regulación que contemplaba las horas de conexión, el pago de servicios como internet, luz, gas. Ahora este proyecto lo deja sin efecto”.
La otra falacia reside en que “genere mayores o mejores fuentes de trabajo. Ninguna reforma laboral que ha habido en el mudo ha creado más trabajo”, dijo y recordó un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del año 2015 sobre reformas que se habían hecho en 28 países del cual se desprendió que en ninguno se había creado más ni mejor trabajo.
Esa situación, según el abogado, se puede comprobar en la Argentina. Tras el decreto 70/23 y la ley bases (N d la R: ambos impulsados por el gobierno de Milei) que eliminaron las multas que los empleadores debían pagar por los empleados no inscriptos, se perdieron 60 mil puestos de trabajo formales. “Ese mito de que con menor carga para los empleadores se crearían más empleos, no funcionó”.
