Investigan los efectos del cambio climático en el océano

Hay tres estudios internacionales en los que participa Argentina. En ese marco, Mar del Plata será una de las ciudades desde donde se monitoreen las aguas.
Investigan los efectos del cambio climático en el océano en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

En Argentina y en toda América Latina y el Caribe empiezan a estudiarse los efectos que produce el cambio climático en los océanos. Todavía no se conoce cuál es el impacto del fenómeno en las costas del hemisferio sur. Pero se sabe que es una realidad. Mar del Plata será sede de algunos de esos estudios en que el país participará con otras naciones del continente y del resto del mundo.

Betina Lomovasky, investigadora del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC) que depende del CONICET y la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), es quien coordina los estudios a nivel nacional y fue clara: "Queremos hacer un diagnóstico y buscar medidas que puedan mitigar y generar una adaptación a la problemática. Pero tenemos que saber lo que pasa. El problema es que no lo sabemos".

Hay tres conceptos claves en esta historia: acidificación, desoxigenación y calentamiento de los océanos. "Se trata de estresores relacionados al cambio climático", señaló aunque todo empieza por el aumento de la producción a nivel planetario que, al mismo tiempo, genera más gases de efecto invernadero. "Si esos gases no estuvieran en la atmósfera, éste sería un planeta congelado. Pero si aumenta su concentración retienen más el calor en la tierra".

"Aumenta el dióxido de carbono por la quema de combustibles fósiles, el metano que se produce por la descomposición de los desechos del ganado y el óxido nitroso que producen los fertilizantes. Hay varias fuentes que propician mayor concentración de estos gases", detalló.

"Así, el calentamiento de la atmósfera genera calentamiento global y parte de ese calor es absorbido por los océanos. Las masas de agua son como un sistema buffer, un regulador del clima. Absorben calor, liberan calor; absorben gases y liberan gases". Y eso genera distintos efectos. "El agua al estar más caliente produce un cambio en la solubilidad del oxígeno. Mientras más calor hay, baja la disolución del oxígeno. Por lo tanto, son aguas con menor cantidad de oxígeno: el calentamiento global se asocia a la desoxigenación".

Por otro lado, el calentamiento de la atmósfera produce que los hielos empiecen a derretirse. "Esa agua va a los océanos. Entonces, en el mar también hay zonas más frías de lo que deberían estar".

Acidificación
El otro problema del aumento de la concentración CO2 es la acidificación. "Esa mayor cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera es absorbida por los océanos. Al reaccionar con el agua genera una serie de reacciones químicas que tienen que ver con lo que llamamos sistema de carbonatos produciendo que baje el pH de las aguas y por lo tanto sean más ácidas".

"Muchos organismos usan el carbonato de calcio para construir sus estructuras como por ejemplo organismos que tienen valvas como las almejas, mejillones, vieiras, berberechos, u otras estructuras calcáreas como en cangrejos, erizos, estructuras como otolitos en los peces, entre otras. Por lo que estos organismos podrían estar principalmente afectados por la disolución de estas estructuras ante aguas más ácidas. Así, la regulación del pH o acidez de las aguas interviene también en procesos celulares de los organismos. Por lo tanto, el problema se asocia también a otros grupos", dijo.

almejas

También afecta a las algas que son mitigadoras porque absorben dióxido de carbono. "Hay una cascada de sucesos asociados a estos estresores de cambio climático que hacen que estemos estudiando la problemática", indicó.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el océano no es homogéneo. "Hay zonas que van a estar mucho más afectadas que otras. Eso tiene que ver con todo el sistema de circulación oceánica y atmosférica (corrientes y vientos) que está interactuando, con procesos a nivel local, la composición de las comunidades marinas, entre otros. Hay zonas que absorben dióxido de carbono en el océano y zonas donde se emite, naturalmente. Zonas más calientes y zonas más frías. El proceso de acidificación o de desoxigenación o de calentamiento no es homogéneo".

Si bien, según la especialista, el hemisferio norte está muchísimo más afectado con la acidificación y calentamiento de las aguas que el hemisferio sur, "hay partes donde está evidenciado que estos problemas ocurren y que es muy acelerado", advirtió.

"Hay un desplazamiento de la corriente de Brasil que está ingresando más al sur. Eso hace que tengamos aguas en plataforma continental más calientes a la altura de Mar del Plata. Ya está registrado que tenemos esos focos de calentamiento", señaló.

Comienza el monitoreo de la acidificación
En 2019, se creó la Red de Investigación de Estresores Marinos - Costeros en Latinoamérica y El Caribe (REMARCO). Su objetivo es el estudio de procesos de cambio global relacionados a la acidificación, contaminación química, contaminación por micro plásticos y floraciones algales nocivas.

La investigadora sostuvo que Argentina es parte del Observatorio Regional para la Acidificación de los Océanos que está conformado por los 18 países que forman la red. Y eso implica que el país estudiará la acidificación del mar. "Comenzamos a monitorear el proceso de acidificación que existe, qué pasa con el pH y las concentraciones de dióxido de carbono en el océano".

"Tenemos cuatro estaciones de monitoreo ambiental costero (EMAC) en Santa Teresita, Villa Gesell, el Estuario de Mar Chiquita y Mar del Plata. Va a ser un estudio, por lo menos, al 2030 que es el año que termina la década de los océanos declarada por Naciones Unidas", sostuvo.

"Dichas estaciones -continuó- tendrán la misión de reportar el indicador de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 14.3.1. el cual establece los valores de acidez del mar medida en dichas estaciones, información que será reportada por Argentina ante Naciones Unidas como parte de los compromisos internacionales asumidos".

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) brinda el equipamiento que se instalará en el IIMyC, el laboratorio que dirige Lomovasky. La estación de Mar del Plata estará a cuatro kilómetros de la costa. A su vez el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (MINCyT) a través del programa interministerial Pampa Azul donó cuatro estaciones autónomas de monitoreo que van a estar instaladas en muelles de estas cuatro ciudades.

"Aparte de los muestreos discretos que realizaremos con el bote para analizar en laboratorio, vamos a tener estaciones de monitoreo continuas", dijo la científica y añadió: "Vamos a poder hacer un seguimiento a largo plazo de las condiciones físicas y químicas del océano para ver si se están produciendo cambios costeros en nuestro territorio", explicó.

Investigación en especies comerciales clave
Lomovasky se refirió a otro estudio que también empieza en diciembre. Allí analizarán el efecto de la acidificación en especies comerciales. Cuenta con el financiamiento del OIEA y del Centro de Coordinación de la Acidificación Mundial de los Océanos (OA-ICC). "Ellos eligieron las propuestas y en Argentina ganó la que presentamos nosotros. En el proyecto que intervienen también 18 países, hay representación de todos los océanos del mundo y se seleccionaron especies comerciales claves para estudiar el efecto de la acidificación".

El proyecto contempla que en el país se estudie la vieira patagónica mientras que la investigación contempla que los científicos desarrollen tratamientos paliativos para poder ofrecer una estrategia de adaptación a las empresas o los pescadores artesanales o la acuicultura dependiendo lo que estén estudiando.

Lomovasky puso un ejemplo. "En la costa oeste de EEUU ingresaba agua al sistema de acuicultura -cultivaban ostras, mejillones y almejas- y estaba ácida. Perdieron el 97% de la producción. Después de un año y medio se dieron cuenta que el problema era la acidificación que mataba a las larvas. Entonces crearon un sistema donde primero verifican el agua, la tratan y hacen una modificación del agua para que no esté tan acidificada y las larvas puedan desarrollarse".

Otra investigación relacionada al cambio climático es el estudio de la almeja amarilla financiado por el Instituto InterAmericano para la Investigación del Cambio Climático. "Empezó hace dos años e intervinimos cinco países: Canadá, Ecuador, Brasil, Uruguay y Argentina. Estamos comparando las poblaciones de almeja amarilla de Brasil, Uruguay y Argentina y su relación con patrones a macroescala relacionados a variables físicas oceanográficas".

También hay proyectos de investigación nacionales que están financiados por la agencia de promoción del Ministerio de Ciencia. "Tienen que ver con estudiar los efectos del cambio climático sobre diferentes especies de bivalvos sobre todo de interés comercial".