Los jardines de infantes en la era de la pandemia

Cómo se adaptaron al encierro y a los protocolos. El trabajo docente. El rol del adulto y los chicos que más perdieron.
Los jardines de infantes en la era de la pandemia en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

Las especialistas en Educación Inicial, Mónica Suárez y Lorena Zolotarchuk, se refirieron a la expectativa por el retorno de las clases presenciales, los protocolos, el funcionamiento del jardín en forma virtual, la capacidad de adaptación de los chicos y el rol de los adultos.

El regreso de los chicos a los jardines recién empieza. Muchos volverán este lunes porque hay establecimientos que, para cumplir los protocolos, tienen burbujas que van una semana y la siguiente descansan.

Los chicos, los padres y los docentes estaban esperando este momento. "Las familias quieren que sus hijos vuelvan a lo que tenían, a lo que conocen. Extrañan verlos en acción en el jardín, creando vínculos, disfrutando de las propuestas, viendo lo que aprenden día a día. Eso es lo que extrañaron el año pasado y los docentes también", explicó Zolotarchuk que es licenciada en Ciencias de la Educación.

La pandemia es traumática en todos los ámbitos y la educación inicial también tuvo que adaptarse. Sobre todo, durante la cuarentena. "Usamos todos los medios que tuvimos al alcance para sostener el vínculo. Sabíamos que era necesario que los nenes no se olviden y vivieran el jardín en su casa lo más parecido posible a la presencialidad", señaló Suarez, directora de un Jardín de Infantes de la ciudad.

Por eso, utilizaron plataformas institucionales, zoom, video llamadas, llamadas telefónicas, y envío de materiales a los hogares. Zolotarchuk consideró que la lista que hoy pueden enumerar "llevó meses de trabajo. Tuvimos una comunicación y una evaluación día a día de lo que funcionaba y lo que no".

"Había nenes que al principio no querían estar en los zoom o te dabas cuenta que estabas en la propuesta y se escondían. Después se acostumbraron, evolucionaron y hasta les gustaba. Fue todo un proceso para nenes tan chiquitos acostumbrarse a este tipo de comunicación", indicó.

Zolotarchuk valoró que la discusión acerca de lo que funcionaba o no, por lo general, antes de la pandemia se hacía mensualmente en reuniones de trabajo mientras que el año el año pasado se hizo a diario. Los docentes necesitaban testear de manera constante los resultados.

Todos creen que el jardín es solo juego. "Pero hay un trasfondo pedagógico con profesionales que estudiamos, seleccionamos las estrategias, los contenidos, las capacidades a trabajar. Eso no se ve porque el padre viene deja al nene y se va a trabajar. El año pasado veían las actividades y las docentes explicaban por qué era esa actividad y el objetivo. Fue muy positivo. Conocieron un poco más el trabajo del docente de nivel inicial", subrayó.

Sin vínculo no hay educación
Las dos docentes contaron que vieron distintas realidades en las familias. Problemas de trabajo, de salud, otros que prefirieron pasarla en lugares alejados de la ciudad y los chicos no podían conectarse. "Siempre pensamos que se conectaran o no, eran nuestros alumnos. Teníamos claro que era una responsabilidad compartida garantizar la educación y el vínculo. Entonces estábamos ahí para preguntarle a la familia como estaban".

Suárez y Zolotarchuk son docentes de nivel terciario en la cátedra Práctica Docente en el Profesorado de Educación Inicial. Eso les permitió acompañar a sus alumnas y conocer realidades en diferentes barrios de Mar del Plata como San Patricio y El Martillo. Lugares donde las familias pasaban a buscar los bolsones de comida por las escuelas, había poca conectividad, quizás tenían un solo celular y se acababan los datos.

Los chicos que más perdieron
Para los chicos que egresaron del jardín, perder la presencialidad en el último año fue irrecuperable. "Tratamos de sostener esas vivencias y hacérselas llegar de alguna manera a su casa. Para los nenes no es lo mismo quedarse en casa que ir al jardín pero es lo que tocó y la idea era pasarla de la mejor manera", sostuvo Suárez.

"Ahora viendo y conociendo a algunos nenes que este año ingresan a la primaria y no tuvieron la sala de cinco, el entusiasmo que tienen de ir a la escuela es el mismo que tienen los nenes que sí pasaron por el jardín. Está en los adultos poner esa cuota de alegría y el incentivo de empezar ahora la escuela", manifestó.

"El tema pasaba por los adultos y los docentes que trabajamos para dar lo mejor sabiendo que era el último año. Las cosas que pasaban en el jardín comenzaron a pasar en casa", afirmó Zolotarchuk y agregó que "a los docentes de la primaria los conocieron por zoom. A la escuela la conocieron a través de video y hubo situaciones de lecto escritura. La clave ahora es el acompañamiento que se les va a dar a los chicos en este momento tanto de la escuela como de la familia".

El jardín en la casa
Ambas profesionales coincidieron en que funcionó muy bien que recibieran materiales en sus casas. Por ejemplo, con los chicos de sala de cinco hicieron la pernoctada que todos los años tiene lugar en el jardín, en la casa de cada uno por zoom. Con actividades de música y educación física tanto antes de irse a dormir como a la mañana siguiente en la que se levantaron y desayunaron todos conectados al Zoom.

El hijo de Zolotarchuk iba a sala de cinco y a ella le tocó participar como mamá. La institución se encargó de enviar el desayuno a la casa de cada chico. El nene, abrió la bolsa, vio las galletitas y le dijo que había olor a jardín. Eran las mismas que compartían en el establecimiento. "Te das cuenta que lo que se extrañaba eran los olores, las sensaciones, las vivencias. El aprendizaje pasa mucho por el cuerpo y por las emociones".

"Nos seguimos acomodando"
Los protocolos obligan a los jardines a cumplir con medidas como el uso de barbijo, mascarilla y el distanciamiento. "Nos seguimos acomodando a lo que nos toca transitar. Es un esfuerzo más del docente de todas las instituciones. Queremos volver. Siempre es mejor estar en el jardín que quedarnos en casa", reflexionó Suárez.

"Hablábamos de cómo sostener el vínculo desde la mirada, mirándolos jugar, sonriendo acompañándonos con la palabra y eso va a estar", remarcó Zolotarchuk y añadió "El protocolo está hecho para garantizar la presencialidad. La familia deberá respetar la distancia a la entrada y a la salida porque los resultados para que esto continúe -todos queremos estar en el jardín- van a darse según qué vaya pasando. Va a ser un día a día".