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El Municipio de Tandil firmó un convenio en el marco del programa El Arraigo para avanzar en la construcción de un Aula Nave, un edificio sustentable que combinará fines educativos, ambientales y comunitarios en esa zona del paraje El Gallo.

Además de su carácter innovador en términos ambientales, el Aula Nave será un espacio de encuentro y formación, pensado para talleres, capacitaciones y actividades comunitarias vinculadas al cuidado del ambiente, la producción agroecológica y la economía circular.

En esta primera fase se construirán sanitarios ecológicos con recuperación de efluentes y sistemas de tratamiento que incluyen consideraciones ambientales especiales.

La segunda etapa prevé la realización de un salón en formato taller, que será levantado junto a alumnos y alumnas como parte de una experiencia de aprendizaje práctico, donde los participantes aprenden y construyen al mismo tiempo.

El acuerdo fue rubricado por el intendente Miguel Lunghi, la secretaria de Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales, Marcela Petrantonio, y el director de Asuntos Agropecuarios, Matías Posse, junto a representantes de Solidagro, que administrará y gestionará los recursos necesarios para concretar las dos etapas del proyecto; la fundación Fe Natural, que realizará la gestión; N4ve, encargada de la idea, diseño y construcción, y WOMPA.

Un edificio con criterios de sustentabilidad

El Aula Nave se edificará utilizando materiales recuperados de los Puntos Limpios municipales, como neumáticos, botellas plásticas, latas y cartón, promoviendo la economía circular y el compromiso ciudadano con la gestión de residuos.

El diseño contempla:

·         Muros de carga realizados con neumáticos rellenos de tierra compactada, que aseguran aislamiento térmico natural.

·         Botellas y ladrillos ecológicos en las paredes, que favorecen la iluminación difusa y reducen el uso de materiales convencionales.

·         Sistemas de captación y reutilización de aguas grises y pluviales para riego y mantenimiento.

·         Orientación bioclimática, con aberturas diseñadas para aprovechar la luz solar y reducir el consumo energético.

·         Espacios interiores que podrán adaptarse a actividades educativas, comunitarias y productivas.

Un proyecto educativo y social

El proyecto se enmarca en la estrategia integral de El Arraigo, un espacio educativo productivo de 21 hectáreas donado por Pedro Etchevarne y su esposa, destinado a iniciativas de producción rural sostenible y educación ambiental.

“Este nuevo espacio representa un paso más en la construcción de un Tandil que mira al futuro, donde la educación, la producción y la sustentabilidad se integran en beneficio de toda la comunidad”, destacó Lunghi.

El Arraigo tiene como objetivo principal transformar este espacio en un modelo de sostenibilidad y aprendizaje, generando un impacto positivo en la comunidad de Tandil a través de iniciativas alineadas con la producción sostenible y el bienestar colectivo.

Sus propósitos específicos incluyen:

• Fomentar la producción rural sostenible: Incorporar prácticas agroecológicas que respeten el medio ambiente, reduzcan el uso de agroquímicos y promuevan la biodiversidad.

• Promover la educación y la capacitación: Organizar talleres, jornadas y capacitaciones para estudiantes, productores y la comunidad en general, con el objetivo de difundir prácticas sostenibles y mejorar la calidad de vida.

• Impulsar el desarrollo social: Generar empleos, mejorar la seguridad alimentaria y fomentar la participación de sectores vulnerables mediante programas inclusivos.

• Apoyar la colaboración interinstitucional: Vincularse con escuelas, organismos educativos y entidades del sector productivo para articular acciones en torno a la sostenibilidad y la innovación.

Desde su inicio, "El Arraigo" ha sido un ejemplo de cómo la colaboración público-privada puede generar resultados transformadores.

Entre sus logros destacan:

• Producción agroecológica: Cultivos como mijo, teff, trigo y zapallo han sido cosecha dos siguiendo prácticas sostenibles, destinan do sus productos a la comunidad.

• Capacitaciones y voluntariado: Se han organizado jornadas educativas y de voluntariado, fortaleciendo el vínculo de la comunidad con el espacio.

• Apoyo comunitario: Los alimentos producidos han sido distribuidos entre familias vulnerables, organizaciones locales y el sistema de salud, generando un impacto tangible en la seguridad alimentaria


 

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