El Mercosur y la UE avanzan en un acuerdo estratégico que transformará el comercio agroindustrial
La firma del Acuerdo de Asociación tras 25 años de negociación establece una zona de libre comercio, otorga acceso preferencial a un mercado de 450 millones de consumidores y ancla políticas comerciales, marcando un hito en un escenario global de proteccionismo y tensiones.

En un contexto mundial de fragmentación comercial y debilitamiento del multilateralismo, la firma del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) emerge como un contrapunto estratégico de integración. Después de 25 años de complejas negociaciones, el pacto, que avanzó el 9 de enero, estructura una relación birregional sobre tres pilares: comercial, político y de cooperación.
Para agilizar su implementación, se creó un Acuerdo Comercial Interino (ITA), que contiene las reglas del pilar comercial y entrará en vigor con la aprobación del Parlamento Europeo, sin necesidad de ratificación individual por los 27 estados miembros. Desde el lado del Mercosur, la entrada en vigor será bilateral con la UE, permitiendo que cada país aproveche los beneficios sin esperar al resto del bloque, un detalle crucial para la distribución de cuotas.
El núcleo del ITA radica en el acceso preferencial al mercado europeo, la tercera economía mundial. La UE eliminará aranceles para el 84% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur de forma inmediata o gradual, y otorgará cuotas arancelarias para productos sensibles como carne bovina (100.000 tn), aviar (180.000 tn), etanol (650.000 tn) y miel (45.000 tn), entre otros. Esto posiciona al bloque sudamericano en paridad con competidores como Canadá o Chile.
Más allá de los aranceles, el acuerdo establece disciplinas clave: Argentina se compromete a eliminar los derechos de exportación (DEX) para la UE en un plazo de tres años, con excepciones y topes para cadenas como la soja. Además, se blindan reglas sanitarias basadas en ciencia para evitar barreras injustificadas y se crean mecanismos ágiles de consulta.
Para el Mercosur, el acuerdo no solo significa previsibilidad y un salto en su inserción internacional—llegando a cubrir acceso a mercados que representan el 28% del PBI global—, sino que también actúa como un ancla para políticas comerciales domésticas históricamente oscilantes y moderniza marcos regulatorios. En un escenario de transformaciones globales, este pacto se erige como una carta de presentación clave para futuras negociaciones y una señal de que el bloque sudamericano avanza como un actor serio en el comercio internacional.
