Estaba vivo y nadie lo asistió
La madre del Alan Romero quien murió en un choque con la policía denunció que los agentes lo mataron. “Si ven los videos van a ver que es así”, dijo.

Alan Romero murió el 29 de enero pasado murió en un accidente. Fue sobre la avenida Luro a la altura de la calle Angelelli. La primera versión, que dio a conocer la policía, indicaba que el hombre de casi 22 años chocó con el móvil policial tras una persecución y que era un motochorro.
Sin embargo, la familia desmintió que tuviera antecedentes, mostró la documentación que acredita que era propietario del vehículo, denunció que hubo abandono de persona y que al joven, incluso, le ataron los pies.
La madre de Romero, Vanina junto a familiares, amigos y vecinos dio una conferencia de prensa en La Casa de Lucía y sostuvo que al hijo “lo ensuciaron. En las noticias dijeron que era un motochorro cuando él salió de casa a cortarse el pelo”.
La mujer reconoció que Romero no tenía registro de conducir aunque lo estaba tramitando. Después contó que siempre que iba a la peluquería, daba una vuelta por avenida Luro antes de regresar a la casa y recordó que hace dos meses atrás, la policía le había secuestrado la moto y le había pegado.
Por eso, Vanina cree que el hijo esta vez tuvo miedo y cuando vio a los agentes corrió. “Pero no por eso pueden tratarlo como un motochorro y dejarlo tirado en las condiciones en que estaba. Hay testigos, videos, fotos. Hay gente que me habló y un chico que acompañó a Alan en el tiempo que estuvo vivo. Él estuvo vivo habló y todo y nadie lo asistió”.
Tanto Vanina como la familia pudo reconstruir lo que sucedió a partir de esos testimonios. En apariencia, la persecución empezó a dos cuadras de la casa y el choque fue de frente cuando iban por avenida Luro. “El patrullero impactó a Alan. Nunca frenó, lo chocó de frente, no puso la patrulla de costado y Alan impactó. El auto quedó destruido y dicen que Alan voló casi media cuadra. Cuando cae al piso, un chico se le acerca, le habla. La policía no se acercó. Solo le decían a la gente que era un chorro, que no se le acercaran y lo dejaran ahí”.
“Dicen que venía a contramano”, dijo Vanina y aclaró que ella cree que él quería regresar a la casa que queda cerca “de donde lo matan. Éltenía miedo y quería volver”. Y que los policías “lo impactaron con el patrullero para matarlo. Si ven los videos, van a ver que es así”.
Romero yacía en el asfalto y todavía podía hablar pero los policías no se acercaron. Dejaron que las personas que pasaban por ahí le dijeran cosas y hasta que le ataran las piernas con un precinto.
“No sé cuántas horas lo tuvieron tirado ahí. Buscaban que vaya la familia a hacer lío. Pensaron que era un ladrón pero nunca preguntaron. Sus documentos estaban ahí, mi casa es a diez cuadras y ellos no fueron capaces de ir a decirme que mi hijo estaba ahí. Hicieron abandono de persona. Alan podría estar vivo. Yo conozco de milagros pero ellos no le dieron la oportunidad de vivir”, sostuvo.
Tras el pedido de justicia que hizo Vanina, la tía de Romero, María Fernanda Tapia, trabajadora del Hospital Regional y de la secretaría de Salud del municipio, desmintió que a la hora en que fue el accidente, las 16.30, haya habido un código rojo.
El código rojo, en el protocolo que se sigue ante un accidente, es el alerta que envían para que en el hospital se preparen para recibir a los heridos. La policía no lo emitió. Por eso, creen, que en ningún momento pesaron en asistir a Romero que estaba tendido en la avenida, con heridas de muerte.
