El hombre que se desvive para que el virus no circule

Su tarea es detectar las fallas de los sistemas de seguridad en veintisiete distritos de la provincia de Buenos Aires.
El hombre que se desvive para que el virus no circule en Covid-19. Noticia de Región Mar del Plata

El tipo tiene una camioneta Peugeot, de esas que llaman utilitarios, gris y una fachada. Traslada paquetes y encomiendas. Y, además, en redes sociales se ofrece como si fuera un transporte público. Lleva pasajeros de Buenos Aires a la Costa.

Un integrante del equipo de Rodolfo Manino Iriart -Coordinador Zona Atlántica para Covid del ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires-, lo contacta con el nombre falso de Ernesto para viajar del AMBA a Mar del Plata. El traslado cuesta diez mil pesos y solo sube quien haya pagado la seña de mil.

Sin embargo, el tipo durante los primeros diez días no lo lleva. Cada vez que lo llama le dice que no tiene lugar. El jueves 9 de julio iban a viajar y, a último momento, avisa que la combi ya está llena. El viernes le manda un audio de watsapp y le dice que se prepare, en cincuenta minutos pasa. Pero lo cancela otra vez.

Ernesto lo contacta un rato después y le pide que busque una mochila en Dolores para llevarla a Mar del Plata. El tipo le dice que está a ochenta kilómetros de Dolores. El dato es clave para calcular la velocidad. Agentes de la policía de la provincia de Buenos Aires y la Comisión Nacional de Regulación de Transporte lo detienen pasadas las 20 en el kilómetro 342 de la autovía 2, en Vidal.

En la camioneta viajaban tres personas mayores y un menor de quince años. Nadie sabe cuántos viajes hizo el hombre que está a disposición de la justicia aunque sí que llevaba veinte días haciendo ese trabajo.

Los sistemas de seguridad para que la gente no circule entre diferentes ciudades, y tampoco circule el coronavirus, tienen fallas. La tarea de Manino es detectarlas y trabajar con los intendentes para solucionarlas.

El Área Atlántica tiene más de 1 millón y medio de habitantes y comprende los 27 distritos de la quinta sección electoral. Ayacucho, Balcarce, Castelli, Chascomús, Dolores, General Alvarado, General Belgrano, General Guido, General Lavalle, General Madariaga, General Paz, General Pueyrredón, La Costa, Las Flores, Lezama, Lobería, Maipú, Mar Chiquita, Monte, Necochea, Pila, Pinamar, Rauch, San Cayetano, Tandil, Tordillo y Villa Gesell.

A Mar del Plata se entra por las rutas 11, 2, 88 y 226 pero Manino tiene contabilizados doce desvíos y, al menos, siete accesos alternativos que en los últimos meses se convirtieron en arterias claves para violar los controles.

Hay gente que quiere entrar a trabajar. Residentes en municipios vecinos que desarrollan alguna actividad o vienen a hacer compras. En los últimos meses, muchos quisieron ingresar para disfrutar la situación sanitaria -Mar del Plata casi no tenía contagios. El sistema está en jaque todo el tiempo.

Los retenes funcionan en las cuatro rutas de acceso y entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana se cierra el ingreso a la ciudad. El Área Atlántica pide al peaje de Maipú que informe cuántos autos pasaron durante la madrugada. Cincuenta y cinco es la respuesta pero a la hora de abrir el acceso a Mar del Plata hay cuarenta. ¿Dónde están los otros? A las autoridades municipales y provinciales les quedó claro que con los retenes no alcanzaba: los caminos rurales se habían convertido en autopistas.

El 12 de mayo un médico que vive en Mar del Plata y trabaja en Florencio Varela dio positivo de Covid 19. Diez días antes, en el retén del kilómetro 391 de la autovía 2 le habían labrado un acta. El profesional discutió con agentes de la subsecretaría de Seguridad y lo trasladaron a un hotel de Moreno 2155 para que hiciera la cuarentena. Pero el médico abandonó el lugar y no la cumplió.

"Todos los días nos enteramos de casos de médicos que son retenidos en las entradas a las ciudades porque van y vienen, algunos por sus trabajos, otros no. Chapean, se enojan hasta ofrecer pelear y después aparecen clínicas, sanatorios y hospitales con Covid. ¿Entienden?", había publicado Manino en sus redes.

A fines de mayo, un grupo de empresarios de Río Negro, una zona con circulación viral, arribó al aeropuerto Astor Piazzolla. Fueron a Sierras de los Padres donde cuentan con plantaciones de kiwi. El viaje en avión y su circulación por la ciudad no estaban permitidos.

El suceso también fue advertido por el funcionario "Los irresponsables pueden llegar por cualquier lado. Por eso hay que estar atentos y además de controles en rutas y en puertos, es necesario poner atención a los aeropuertos", dijo mediante su Twitter.

De ambos casos, surgieron los protocolos para el personal de salud que entra y sale de Mar del Plata y para quienes arriban a la ciudad en avión.

La compañera de Manino, Debora Indarte -diputada bonaerense por el Frente de Todos- padece disfunción pulmonar y es asmática. O sea, forma parte del grupo de riesgo. Tienen dos hijos, Lorenzo de un año y Nicolás de seis. Además, él tiene un hijo de una pareja anterior, Fausto de dieciséis años.

Puede dormirse en Mar del Plata, despertar en Tandil, almorzar en Dolores, cenar en La Plata y viceversa. No hay horarios ni francos. No hay un día igual a otro. Hay vorágine y estrés. Pasó dos meses sin ir a la casa y no estuvo el día que Nico cumplió seis años. Un par de días antes detectaron en la ruta interbalnearia que va de la 2 a la 11 a la primera coronacombi y no pudo llegar.

Una tarde se hizo el test y a las cuarenta y ocho horas le dieron el resultado. Negativo. Recién entonces fue a ver a su familia en Mar del Plata. Nico lo hizo correr, jugar a la pelota, a la escondida. Lo siguió a todos lados, se acostó al lado de él y, por más que era temprano, se levantó con el papá. Antes que se fuera empezó con las preguntas: qué pasa que no duerme con ellos, que no está en la casa, cómo es que se va tan pronto.

A Fausto lo veía a través de la reja y también lo tenía que escuchar:
-Loco, dejensé de hinchar las pelotas. ¿Hasta cuándo nos van a tener encerrados?- decía. A mediados de mayo también le hizo el test y juntos se fueron a ver al papá de Manino de 78 años y a la mamá de 73, a Benito Juarez.

El contacto es por video llamada. Con Nico juega. Le dice a Débora que esconda una bolsa de caramelos, un alfajor, algún chocolate. El nene abre un cajón y encuentra una pista o se lleva el tesoro. Hay noches y madrugadas que Fausto le muestra la letra de un tema que compuso. Le gusta el trap así que le pide que lo ayude con las rimas. Pero hay días que cuando tiene tiempo de mirar la hora ya todos están durmiendo. Días que no habló con su familia.

Si la pandemia sigue, Manino no sabe cómo se va a adaptar: hace más de dos meses que no va a la casa. Espera que la vacuna esté antes de fin de año mientras Mar del Plata atraviesa su primer brote en cuatro meses de pandemia. En todo ese tiempo, se estuvieron salvando vidas.

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