La situación sanitaria de Mar del Plata no es la ideal para las clases presenciales

Los especialistas coinciden en que los chicos deben volver al aula pero advierten los riesgos. El número de contagios en la ciudad aún es muy alto. Lo que se debe tener en cuenta en cada establecimiento. Los riesgos de la segunda ola.
La situación sanitaria de Mar del Plata no es la ideal para las clases presenciales en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

El gobierno y la oposición parecen estar de acuerdo en que los chicos y adolescentes deben volver a las aulas. Pero el tema igual cayó en la grieta. El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, anunció que los alumnos volverán en grupos mientras que Juntos por el Cambio reclama la vuelta total.

Todavía no está claro cómo será la actividad a partir del 1 de marzo. No obstante, Región Mar del Plata dialogó con el doctor Alejandro Ferro, médico especialista en Infectología y con el doctor Adrián Alasino, director de la Escuela Superior de Medicina, acerca de la situación sanitaria de Mar del Plata.

Para ambos, la ciudad está lejos de una situación ideal. "El piso de casos quedó muy alto. Es un indicador a tener en cuenta en el tema de las clases porque a más circulación, más casos. El virus circulando por todos lados", advirtió Alasino mientras que Ferro manifestó que ve a la ciudad "en una situación de riesgo. No debería haber actividades sociales que no sean indispensables".

¿Cuál debería ser el escenario? "El mismo que pensábamos para el verano. Menos de cien contagios por día en la ciudad y con gente vacunada", describió Alasino y recordó que General Pueyrredon es el segundo municipio en cantidad de contagios de la provincia después de La Matanza y el segundo o tercero en cantidad de muertes.

"Todos aspiramos a que vuelva la actividad presencial", dijo Ferro y explicó que se deben tener en cuenta diferentes variables. Entre ellas, la infraestructura de los colegios. "No todos tienen la misma capacidad y características edilicias en relación a lo que son las aulas, espacios comunes, ventilación".

La segunda variable es la capacidad de testeo. "En algunos lugares del mundo se testea permanentemente a la comunidad educativa. Esto es esencial; si decido abrir determinada institución tengo que testear rápidamente y si aparece un caso, aislar y poner en cuarentena a sus contactos. Actuar así puede permitir que la comunidad siga. De otra manera, se llega cuando la situación ya está muy avanzada".

El otro factor, al que Ferro calificó como "determinante", es la cantidad de infecciones por COVID 19 que haya en el entorno del establecimiento. "Hay que ver cuál es la incidencia de nuevas infecciones en cada comunidad. La realidad cambia de un barrio a otro".

Ambos coincidieron en que debe haber un análisis de todos esos factores en cada escuela y, luego, se puede establecer un semáforo o un sistema de fases que indique si deben abrir o no. Además, según Alasino se debe tener en cuenta el aumento de circulación del transporte público.

El riesgo de la segunda ola
Los dos profesionales advirtieron que a fines de marzo y en abril, tal como pasó en Europa con la llegada del otoño, es muy probable que haya una segunda ola. Ferro anticipó que la falta de testeos y el bajo porcentaje de vacunación serán agravantes de esa situación.

El país lleva dos millones de infectados. Si se suman los asintomáticos -aunque hay que ver si tienen anticuerpos-, llegarían a alrededor de 10 millones de personas en contacto con el virus. Menos del 20% de la población. "Para lograr un efecto protector tenemos que tener un 80%. A mí me parece que este tema con la cercanía del otoño y el invierno se va a poner muy difícil", enfatizó Alasino.

En cuanto a lo que deberían hacer los gobiernos para que la segunda ola no sea virulenta, Ferro indicó que "deben empezar a dar mensajes adecuados y mirar la película de lo que pasa en otras partes del mundo en otoño".

"Acá ya se jugó bastante con la temporada y hemos tenido suerte porque no ha venido gente. No creo que febrero tenga un pico de turismo pero en otoño baja la temperatura y la gente se vuelca a los espacios interiores. Vamos a ver un aumento de casos y con un muy bajo nivel de vacunación", adelantó.