Nitrato y bacterias contaminan el agua en barrios de Mar del Plata

Las primeras napas ya están contaminadas en distintas zonas de la ciudad. El impacto sobre el acuífero y la salud de la población.
Nitrato y bacterias contaminan el agua en barrios de Mar del Plata en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

El grupo Aguas de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata tomó muestras de agua en barrios de la periferia y zonas rurales y en más del 70% detectó contaminación. Ya sea por bacterias o por nitrato, un compuesto que podría estar asociado al uso de agroquímicos.

Aguas es un grupo de extensión interdisciplinario que trabaja desde el año 2008 con el eje puesto en los barrios que no poseen acceso a la red de agua y cloacas. Región Mar del Plata dialogó con el doctor en Biología Manuel Irigoitia y la licenciada en Ciencias Biológicas, Belén Ceretta que se refirieron al impacto de la contaminación en el acuífero y en la salud.

El grupo tomó muestras y trabajó en diferentes barrios como Colonia Barragán, 2 de Abril, Félix U. Camet, Estación Camet, La Herradura, Las Dalias, Alto Camet ,Villa Lourdes, General Pueyrredón, Coronel Dorrego, Belisario Roldán, Monte Terrabusi, Malvinas Argentinas, Jorge Newbery, Antártida Argentina, La Peregrina, Santa Paula, El Coyunco, Sierra de los Padres, Colinas Verdes, Gloria de La Peregrina, El Paraíso y Laguna de los Padres.

Agroquímicos y pozos ciegos
Para determinar si el agua es potable o no, el estudio se basa en los parámetros del Código Alimentario Argentino. "Entre un 70 y un 80% de las muestras que hemos tomado no son aptas para consumo", sostuvo Irigoitia.

El grupo ha detectado bacterias. Sobre todo, las denominadas coliformes que se asocian a los deshechos cloacales de origen fecal porque en muchos de los barrios donde trabajaron hay pozos ciegos que no están aislados ni sellados.

Ceretta explicó que los pozos ciegos, además, son una de las fuentes de nitratos que también provienen de los usos del suelo por agroquímicos que se utilizan en cultivos intensivos y extensivos. "Hay un aporte de nitrato por parte de esos sistemas productivos y también de las industrias que no tienen un tratamiento de efluentes apropiado", indicó.

La intoxicación aguda por consumo de nitratos puede provocar asfixia en niños menores de dos años. Y hay estudios que establecieron que la crónica produce cambios en el material genético, cáncer, problemas digestivos y en el hígado.

"Los nitratos son muy solubles en agua, se generan en superficie pero van bajando junto con el agua, si no hay una retención biológica o física eso va llegando a la napa", detalló Irigoitia.

La situación va empeorando. "Hace treinta años la gente que vivía en la periferia con pozos de veinticinco metros, tenía agua potable. Hoy si no haces pozos más profundos de treinta y cinco metros no tenes agua potable. Cada vez tenes que ir más abajo para tener agua de calidad. Y eso está directamente relacionado con el uso del suelo".

Vecinos sin acceso al agua de calidad
"Mientras más abajo, mejor calidad pero también es más caro el pozo", advirtió el investigador y continuó: "Entonces los vecinos llaman a un pocero que hace la perforación hasta que sale agua y ahí para. Se le llama primera napa y lo más probable es que no esté en buenas condiciones".

Luego, se preguntó si hay que hacer mejores pozos o garantizar que haya buenas perforaciones y distribuir esa agua: "Porque se está pinchando el acuífero un montón de veces y cada pinchadura es a riesgo de que se contamine. Si eso pasa, no hay vuelta atrás. Es un problema que excede a lo individual. Hay que buscar una solución de conjunto".

Ya hay un impacto en el agua subterránea
Los investigadores aseguraron que si no se cambia el modelo productivo, la contaminación seguirá creciendo y coincidieron en que el daño ya existe. Para Ceretta "ya hay un impacto en las primeras capas de agua subterránea y se ve".

Mientras que Irigoitía aseguró "El impacto está. Que encontremos nitrato en aguas subterráneas en zonas donde no hay una densidad de pozos ciegos grande o cría de animales, despierta signos de alarma. Encontramos cosas que no tendrían que estar en el agua subterránea".

Al ser consultados sobre posibles soluciones, Irigoitia afirmó que pinchar tantas veces la napa es un riesgo. Habría que pensar en hacer redes más chicas y en el futuro. "Si nosotros le damos agua a la gente con un pozo a ochenta metros pero no cambiamos el modelo productivo, en cincuenta años el agua va a estar contaminada. Lo de arriba en algún momento va a llegar".

El agua como bien común
En tanto que Ceretta consideró que debería cambiarse el paradigma y gestionarse de manera comunitaria. "Con el neoliberalismo de los 90 se privatizaron muchas empresas y surgieron nuevas experiencias como las famosas guerras del agua en Bolivia".

"Hoy hay un montón de lugares donde la gestión es con pozos comunitarios, redes de agua, hay leyes que los rigen que no son las del mercado donde una empresa presta el servicio. Es muy distinto tener un pozo comunitario que te abastece un poblado o un barrio que ochenta mil pozos construidos como se puede perforando el acuífero", comparó la científica.

En definitiva, el agua es un derecho. "Hay que cambiar el chip y entender que es un bien común y no un recurso. Es de todos: necesitamos el acceso al agua potable. Y si queremos que la cosa funcione nos tenemos que involucrar y organizarnos".

Los datos están. La contaminación también. Todos esperan que los cambios en la producción y las medidas para cuidar el agua no lleguen cuando ya sea tarde.