Solo quiero traer a mi hijo

Ya pasaron 41 meses del hundimiento del pesquero Rigel. Ocho marineros continúan desaparecidos. Los familiares siguen reclamando que los busquen. Las familias, además, habrían sido víctimas del espionaje ilegal del gobierno de Macri.
Solo quiero traer a mi hijo en General Pueyrredon. Noticia de Región Mar del Plata

El barco Pesquero Rigel naufragó el 8 de junio de 2018. Solo se encontró el cuerpo del capitán Salvador Taliercio mientras que los marineros Nahuel Navarrete, Jonatan Amadeo, Rodrigo Sanita, Cristian Osorio, Fabián Rodríguez, Rodrigo Blanco, Carlos Daniel Rodríguez y Luciano Mieres continúan desaparecidos.
Todo indica que sus restos están en el barco que se halla a 93 metros de profundidad y a 110 millas de la costa de Chubut. En octubre de 2019, el juez Gustavo Lleral ordenó que bajaran los buzos para hacer los peritajes y recuperar los cuerpos. Sin embargo, la orden aún no se cumplió.

Hace diez días el juez informó a los familiares que llegaron las primeras ofertas de empresas que cuentan con la tecnología para realizar el operativo. Tanto nacional T&T Salvage (Estados Unidos) como Resolve Marine Group (Estados Unidos), sostuvieron que tienen el equipamiento necesario para realizar el procedimiento. Para avanzar con el trámite falta que se conozca la respuesta de cuatro empresas más.
"Después se harán los pliegos para el llamado a licitación. Es un paso grandísimo, una luz de esperanza. Sabemos que la justicia es lenta y para el laburante más. Pero siempre le agradezco al juez", dijo Guillermina Godoy, la madre de Nahuel Navarrete uno de los pescadores desaparecidos aunque no tiene certezas de cuándo será el operativo.
"El trabajo, por las condiciones climáticas, los vientos y el oleaje no puede realizarse entre marzo y octubre", dijo y adelantó que en caso de que bajen los buzos se sentará un precedente. Sería la primera vez que se busque a alguien en el océano. "El mar es un cementerio de barcos y cuerpos", indicó.

El naufragio
El pesquero Rigel salió del puerto de Mar del Plata el 5 de junio de 2018. Era un barco de más de cincuenta años, veintisiete metros de largo, preparado para la pesca de merluza que adaptaban para la captura de langostino. Le colocaban dos tangones, largos brazos que colgaban de los laterales para arrastrar las redes.
La temporada del langostino ya había empezado aquel 5 de junio. Nadie quería perdérsela: un barco podía hacer 90 mil dólares en un solo viaje, 720 mil en un mes. En un buen año, el 2019 por ejemplo, el sector exportó por 1.052 millones de dólares.
Sin embargo, el 8 de junio por la noche cuando el Rigel se comunicó por última vez, navegaba a 220 kilómetros de Punta Tombo. A la mañana siguiente, un guarda costa encontró los restos del naufragio: cajones flotando, manchas de combustible en el mar y el cuerpo del capitán.
Al barco lo hallaron veintitrés días más tarde. Estaba a noventa y tres metros de profundidad. El Rigel es uno de los 44 buques argentinos hundidos en lo que va del siglo y mientras que los muertos o desaparecidos ascienden a más de 130.

Mar del Plata. Ya pasaron 41 meses del hundimiento del pesquero Rigel

Las irregularidades
La madre de Nahuel Navarrete enumeró las irregularidades que se dieron en el caso del Rigel. En principio, el barco había renovado el permiso de pesca dos años antes que se venciera. Se trata de un trámite que se hace poco antes de la fecha de caducidad del permiso.
A las seis y media de la tarde del 5 de junio de 2018, encendieron el Rigel y unos minutos después se quedó sin energía. Estaba averiado. Aparentemente el desperfecto fue reparado. No obstante, ningún agente de prefectura, la fuerza que debe inspeccionar la salida del barco y más si tuvo un arreglo de último momento, controló que todo estuviera en orden.
En la causa, a la que Godoy tiene acceso como querellante, Prefectura declaró que el barco salió a las 23.30. Es mentira. Guillermina grabó un video despidiéndose de Nahuel en la escollera Norte. El Rigel ya navegaba hacia aguas profundas y eran las 23.14. Además no hay nadie de esa fuerza que haya firmado el egreso.
Desde el primer día los familiares reclamaron por la aparición de los marineros. Pero el comité de emergencia de prefectura que se formó en Mar del Plata no dio respuestas. El agente que coordinaba la tarea era especialista en incendios forestales. "No tenía idea de lo que era un buzo", sostuvo Godoy.

El buque de rescate de prefectura, el SD 15 Tango, estaba en reparaciones en Buenos Aires. Guillermina recordó que fue el Angelescu, barco del INIDEP, el que halló al Rigel. Esa nave tenía posicionamiento dinámico: podía quedar en medio del mar sin moverse mientras buscaba con el radar. La tecnología, que ningún otro barco tiene, era clave porque el Rigel estaba en una zona donde el viento y el oleaje mueven a las naves con facilidad.
"Argentina no tenía ni tiene nada al día de hoy. No hay un barco que tenga posicionamiento ni cámara hiperbárica", subrayó Godoy en referencia a que no el país no tiene buques equipados para salvamento y rescate.
"No hay nadie que haga nada por los marineros. Yo quiero traer a mi hijo. Van 41 meses, 1257 días y es un derecho que toda madre, todo padre debe tener: poder despedir los restos y no naturalizar más que el hombre de mar tiene que quedar en el mar. Eso es justificar que no tenemos nada", consideró.
Godoy también aclaró que no sólo se abandona a los marineros en el océano sino a las familias que quedan en tierra. Nadie da asistencia psicológica a los familiares y en el caso de Nahuel que tenía siete hijos, su esposa aún no puede tramitar ningún tipo de pensión. Nadie le ha dado el certificado de presunción de fallecimiento. Y para que lo den por desaparecido tienen que pasar cinco años.

El espionaje
Recién en octubre de 2019, dieciséis meses después del naufragio, el Juzgado libró la orden para que bajaran los buzos. Todo indica que los cuerpos de los marineros están allí. Ante un temporal la orden es que todos se refugien en el rancho. El espacio de la escalera y la compuerta para subir a cubierta es de menos de 40 centímetros. No tuvieron tiempo de salir.
Guillermina y los demás familiares reclamaron al gobierno nacional que la cumpliera. Ella recuerda que en una reunión en Chapadmalal Mauricio Macri, que todavía era presidente, le dijo: "Es así la vida señora, no hay presupuesto".
Como si aquella frase no hubiera alcanzado, tanto los familiares del Rigel como los del Repunte y el ARA San Juan habrían sido víctimas de espionaje ilegal por parte de la AFI durante la presidencia de Macri.
El 18 de septiembre de 2018 a Guillermina se le apagó el teléfono. Cuando volvió a encenderlo no tenía absolutamente nada, había perdido todas las fotos, los chats de watsapp y hasta el último contacto de la agenda. Lo mismo les ocurrió a familiares del Repunte y del ARA San Juan.

Además, en el informe de la Comisión Bicameral de Inteligencia del Congreso, aparecen fotos de Guillermina y otros familiares en las distintas marchas para pedir justicia tanto por el Rigel como por el ARA San Juan.
El gobierno anterior los maltrató entonces confiaban en que el gobierno actual les diera más respuestas. Pero tampoco llegaron. En una reunión, el del Jefe de Asesores de la Jefatura de Gabinete, Fernando Chino Navarro, les preguntó qué era lo que querían y si buscaban un resarcimiento económico. Además, por el tiempo que pasó creen que tampoco les interesa que bajen las buzos. "Si no, ya lo hubieran hecho", dijo Godoy.

"No tengo respaldo económico ni político. Mi única política es que haya seguridad en la pesca, que puedan ir a pescar y volver. Que se garantice eso", manifestó Guillermina. Sin embargo, a juzgar por la cantidad de desaparecidos en el mar, de barcos hundidos y la ausencia de políticas al respecto, parece que para para conseguir eso aún falta mucho tiempo.