La comercialización de zooterápicos por canales no regulados, como kioscos, ferreterías y forrajerías, ha encendido las alarmas en el ámbito veterinario. Estos fármacos, diseñados exclusivamente para uso profesional, son vendidos sin supervisión, lo que genera un riesgo sanitario grave para las personas y los animales.
En el reciente Primer Plenario de Entes Sanitarios organizado por el Colegio de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires (CVPBA), representantes de 15 instituciones y autoridades como la Directora de Productos Veterinarios de SENASA, Andrea Ibañez, y la Dra. Marina De Sousa, del Ministerio de Desarrollo Agrario, discutieron la gravedad de este fenómeno.
Entre 2021 y 2024, el CVPBA, en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Agrario, realizó 1.267 inspecciones, de las cuales un preocupante 60% resultó en infracciones, con interdicciones y secuestros de productos. Sin embargo, el problema no se limita a pequeños comercios: laboratorios y distribuidoras también han sido señalados por no verificar adecuadamente a los compradores.
La llamada "venta a tranquera" agrava la situación, especialmente en animales de consumo como pollos y terneros. La administración irresponsable de medicamentos puede tener consecuencias directas en la calidad de los productos y subproductos animales que llegan al consumidor final.
Los participantes del Plenario acordaron trabajar para desalentar la venta marginal, fortalecer la supervisión veterinaria y promover herramientas como la receta electrónica y la trazabilidad de los productos. Estas medidas buscan garantizar prácticas sustentables y seguras para la salud humana, animal y ambiental.
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